28 de mayo 2015 - 00:00

Sin MI y con tesis de lista única, se agita primaria K

Daniel Scioli acompañó ayer a Martín Insaurralde en el acto donde el intendente de Lomas se bajó a ser candidato a la intendencia.
Daniel Scioli acompañó ayer a Martín Insaurralde en el acto donde el intendente de Lomas se bajó a ser candidato a la intendencia.
Obstinado, Martín Insaurralde jugó una carta más. Vía un apoderado, sondeó sobre el trámite para registrar los avales en el FpV que debe aportar cada candidato y se topó con lo que sabía, o intuía, de antemano: lo aceptarían como postulante a gobernador pero no podría pegar su boleta a la de Daniel Scioli y Florencio Randazzo ni, tampoco, a las tiras K de legisladores.

En esa especie de exilio interno, convertido en una mancha venenosa, MI convertiría su fantasía bonaerense en un suicidio político. Tuvo, antes, indicios más lineales: supo que las encuestas pedidas por Casa Rosada sobre la porfía provincial lo excluían expresamente porque, decían en Gobierno, "no va a ser candidato nuestro".

Sin margen, el lomense se bajó del estrecho Olimpo de candidatos K a la gobernación hacia un nada despreciable plan B: reelegir como alcalde de Lomas de Zamora, cuarto distrito más poblado de la provincia, con más de 600 mil habitantes.

Daniel Scioli, el único soporte que le quedaba dentro del dispositivo K, le adornó el ritual de la bajada: compartió con el lomense un acto en el distrito donde, con tono de resignada épica, anunció que se quedaba en el municipio y que buscará gobernarlo al menos por un período más.

Cuarteto

La bajada acota a cuatro la grilla de anotados del kirchnerismo para la sucesión de Scioli. Perduran, y la cifra resulta exagerada, Julián Domínguez, Fernando Espinoza, Aníbal Fernández y Sergio Berni. Ayer, los cuatro ratificaron que siguen en carrera.

Sin MI, tachado de antemano por Olivos, la grilla provincial se bifurca en tres variables: la improbable existencia de tres listas para la gobernación -una variable compleja en la instrumentación logística por la idea de cruzar las boletas-, la más razonable opción de una interna con dos opciones -de los que quedan 3 son peronísticamente parecidos- y la chance, sólo sería posible con una intervención intensa de Cristina de Kirchner, de una boleta única en la provincia.

Esta idea circula entre los intendentes y es bien vista en sectores de La Cámpora. Entienden, ambos, que ninguna disputa aportaría volumen o encanto si, como todo indica, termina en un entrecruzamiento de todas las boletas entre sí. "El matiz podría estar en los vice", dicen en el PJ con fanatismo internista.

Domínguez, Fernández y Espinoza se sienten sobrevivientes de las razzias K y andan de gira de campaña. El jefe de Gabinete paseó por Mar del Plata y lanzó una serie de spot, vía Youtube, de campaña. Domínguez se enfocó, en este tramo, en juntar adhesiones: anudó en una semana el respaldo de Francisco "Barba" Gutiérrez, Mariano West y Gustavo Pulti, intendentes de Quilmes, Moreno y Mar del Plata. El fin de semana hará una juntada con gremios que le armó Antonio Caló, el jefe de la CGT oficial.

Espinoza tiene su propia agenda -ayer anduvo por Lanús- y hoy tendrá una foto junto a Scioli cuando el gobernador se aparezca en una juntada de concejales bonaerenses armada en un hotel porteño. El matancero avisa que no se bajará porque se asume tan o más competitivo que Domínguez y Fernández. "Fernando tiene que garantizar y cuidar La Matanza" lo malquistan sus rivales.

Berni es el cuarto en la carrera aunque, más allá de una serie de gigantografías que mandó a poner hace un mes, casi no volvió al formato convencional de campaña que hizo junto a Diego Bossio hasta que el titular de la ANSES se bajó de la disputa bonaerense. Replegado, Bossio juega a sostener algunos candidatos distritales y espera una indicación de la Casa Rosada sobre a quién apostar en la provincia.

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