8 de febrero 2013 - 00:00

Sin papeles todavía para la CGT-Caló

A cuatro meses de su constitución, la CGT oficialista, que lidera Antonio Caló, sigue sin obtener reconocimiento pleno de parte del Gobierno. El Ministerio de Trabajo extendió esta semana por 90 días la certificación provisoria de autoridades que había otorgado por el mismo lapso días después de su congreso fundacional, el 3 de octubre pasado. La extensión de ese trámite, así como la falta de respuestas del Ejecutivo a las demandas incluso de los gremios más afines, alimentan las versiones sobre una eventual reunificación de las tres versiones de la central obrera hacia mitad de año.

Aunque parece una cuestión menor, los abogados de las versiones oficialista y opositora de la CGT siguieron de cerca las últimas semanas la definición por parte de la cartera laboral. A fines de octubre, el ministro Carlos Tomada resolvió desconocer el congreso en el que se hizo reelegir Hugo Moyano y validó, aunque de manera precaria, el que designó al metalúrgico Caló como secretario general de la fracción mayoritaria de la organización sindical.

El Gobierno afronta un impedimento legal para darle validez plena a la elección de Caló. Moyano impugnó ante la Justicia federal el Congreso de Obras Sanitarias de octubre pasado que nominó al metalúrgico. En paralelo, los gordos Armando Cavalieri (Comercio), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Carlos West Ocampo (Sanidad) junto con el mecánico Ricardo Pignanelli (SMATA) se presentaron ante el fuero laboral para objetar el cónclave del 12 de julio último en el que el camio-nero se hizo reelegir al frente de su propia versión de la CGT.

Como informó este diario, ambas causas se cuecen a fuego lento, sin un horizonte próximo de resolución. El juez federal Rodolfo Canicoba Corral pausó el expediente que inició Moyano hasta obtener toda la documentación de la causa paralela que se ventila en la Cámara laboral. De hecho, el magistrado planteó que se le remitieran los papeles una vez definida la controversia en el otro fuero, lo que puede demo-rar meses o incluso años. Además, el camionero se encargó de recusar a varios camaristas laborales, lo que también le restará velocidad a ese sumario.

La parálisis judicial y la indiferencia oficial frente a los reclamos de todas las centrales obreras dieron nuevos aires a las versiones sobre una eventual reunificación. Ni en la CGT de Caló ni en la de Moyano prevén una fusión en el corto plazo, pero varios dirigentes admitieron que hacia mitad de año, y de continuar la postura del Gobierno de eludir la participación sindical, podrán acelerarse las conversaciones.

Días atrás se pronunciaron en esa línea Gerónimo Venegas (rurales, UATRE) y Oscar Lescano. Y si bien las se-ñales de concordia tienen más que ver con una advertencia al Gobierno que con un deseo mutuo de reconciliación, en las dos veredas comenzaron a analizar otros escenarios.

Mariano Martín

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