16 de junio 2010 - 00:00

Sinceridad

Mirtha Legrand reveló ayer, en su rutina de los almuerzos, que logró liberar a una sobrina suya detenida bajo el último Gobierno militar, pero cuyo marido, que también fue preso, permanece aún desaparecido. La sorprendente revelación la hizo durante una mesa en la que se hablaban trivialidades de la farándula. «Nunca lo había contado», afirmó. Señaló que había hecho gestiones con un general (mencionó a Albano Harguindeguy) y con un almirante, quien le dijo: «¡Uy! No se meta en eso que es peligrosísimo». No dio más información de esas gestiones, salvo que «yo estaba en Canal 13, que manejaba la Marina». Agregó que cuando la sobrina fue liberaba, le dijeron: «Se salvó porque es la sobrina de Mirtha». Tampoco dio datos sobre quién dijo eso.

La sinceridad de la animadora aporta en su calidad de víctima al relato de las atrocidades cometidas durante la represión clandestina de las guerrillas, al que suman poco los protagonistas de uno y otro lado. La insinceridad ajena seguramente le reportará algún problema a Mirtha Legrand, porque no pasarán muchas horas hasta que algún activista, organización, fiscal o juez la citen para que dé más explicaciones de este hecho abominable que la hará fatigar los pasillos de Tribunales.

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