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Skanska: Oyarbide ganó y se quedó con el caso
Norberto Oyarbide
El conflicto de competencia entre Oyarbide y López Biscayart lleva años -en realidad, comenzó cuando Guillermo Montenegro estaba a cargo del juzgado N° 7-, ya que ambos se negaron sistemáticamente a inhibirse de sus respectivas investigaciones. Esta doble vía generó la reacción de las defensas de los imputados, quienes argumentaron que sus clientes eran «doblemente perseguidos» por el mismo delito.
A este hecho se sumaba la posibilidad de que los magistrados de estos dos fueros fallaran de manera contradictoria ante un mismo incidente. Esto fue precisamente lo que pasó en el caso de las escuchas telefónicas realizadas a los imputados: mientras López Biscayart hizo lugar a esta prueba, la sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional porteña -de la que depende Oyarbide- las rechazó. De hecho, el planteo sobre la validez de las escuchas es uno de los que están pendientes de resolución en Casación.
Argumentación
Cuando el conflicto de competencia llegó a la Cámara de Apelaciones, los jueces Eduardo Farah, Eduardo Freiler y Jorge Ballestero sostuvieron que el caso debía ser llevado por Oyarbide. El tribunal de alzada argumentó que ambos magistrados estaban investigando el mismo hecho con diferentes derivaciones: mientras López Biscayart se centraba sobre los aspectos tributarios del caso (las facturaciones truchas), Oyarbide investigaba el posible pago de sobreprecios y de sobornos a funcionarios públicos. Pero, según remarcó la Cámara, un delito no podía diferenciarse del otro. Así, la Cámara dispuso que toda la pesquisa quedara a cargo de Oyarbide, debido a que su investigación apuntaba a un ilícito más grave. La Cámara en lo Penal Económico, en cambio, opinó lo contrario y confirmó el caso a cargo de López Biscayart.
Así, el caso llegó a la Cámara de Casación, que en un plenario en junio pasado adoptó un criterio similar al de la Cámara en lo Criminal y Correccional, cuando resolvió que la sala IV del tribunal debía resolver el conflicto de competencia. Las causas debían acumularse y, en consecuencia, depender del juez que indagara sobre el delito más grave según el Código Penal. Sobre la base de este antecedente, el tribunal integrado por Mariano Borinsky, Ángela Ledesma y Eduardo Riggi (estos dos últimos, de manera interina) resolvió la semana pasada que Oyarbide continuara con la pesquisa.
Si bien la cuestión de la competencia era el incidente más importante para que la investigación de Skanska se destrabara, la intervención de Casación está lejos de finalizarse. La sala IV está analizando otros siete planteos relacionados con el caso, entre ellos, recursos de queja de Carlos Romero y Javier Azcarate por sus procesamientos y de Mariano Doldán por la elevación a juicio de su acusación.
Escuchas
También está pendiente la decisión del tribunal sobre la validez de las escuchas, un aspecto clave para que se puede volver avanzar sobre el supuesto pago de sobreprecios. Este tramo de la pesquisa quedó al borde de cerrarse cuando la Cámara porteña revocó los procesamientos que había dictado Oyarbide. Ni el fiscal ante la Cámara, Germán Moldes, ni el titular de la Oficina Anticorrupción, Julio Vitobello, apelaron este último fallo del tribunal de alzada, así que el único organismo que todavía puede recurrir la decisión es la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), que tiene plazo hasta el 27 de diciembre. Y aunque la FIA no apelara, si Casación aceptara como prueba válida las escuchas, este tramo del caso también podría reabrirse.
Con la decisión de Casación, la causa queda en manos de Oyarbide, eje de la mayoría de las causas de alto voltaje que tramitan en Comodoro Py. Una vez más, el juez federal ganó la pulseada; ahora habrá que esperar para ver cómo avanza con la investigación, reactivada con la definición de la Cámara.


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