12 de diciembre 2013 - 00:00

Sobornos: la última palabra

 El juicio oral por los supuestos sobornos en el Senado durante el último Gobierno de la UCR llegará hoy a uno de sus momentos más esperados: las palabras finales de los acusados.

Se trata de una instancia especial, en la cual los protagonistas emiten sus reflexiones finales ante el tribunal que luego debe decidir su destino.

A principios de los años 90, cuando debutaron los tribunales de sentencia se trataba de un pasaje lamentable dado que lo habitual era que aquel que enfrentaba un juicio ante un tribunal terminaba condenado. Prácticamente no existían las absoluciones.


Desde hoy habrá un abanico de emociones: desde reproches furiosos contra el juez y el fiscal que realizaron la instrucción amparados en un testimonio que cambió una decena de veces hasta arranques de melancolía y relatos de tono íntimo para describir el calvario que vivieron algunos de los imputados luego de verse involucrados en el expediente.

Primero hablará Mario Pontaquarto y luego Fernando de la Rúa. El veredicto se conocerá el 23 de diciembre. Situación incómoda para los acusados que planeaban pasar la Nochebuena en sus provincias. La demora se debe a la ausencia por una semana de uno de los tres jueces que integran el tribunal.

Hoy será la última oportunidad de Pontaquarto para defender un relato que se ha revelado como demasiado endeble a lo largo de los 14 meses que lleva el debate en Comodoro Py. Éste es el motivo por el cual un proceso que en otras latitudes recibirá una atención primordial, aquí se refleja en espacios discretos. 

Ningún testigo le ha aportado sustento, ha recibido fuertes desmentidas y hasta sus propios letrados aseguraron que no le creen. Cuestiones que no omiten sus complejas vivencias personales que han salido a la luz y que tal vez estaban mejor sin ser mencionadas.

No será gratuito: en el mes de febrero ya parece como inexorable que el juez Daniel Rafecas, que realizó la instrucción en primera instancia, sumará una nueva denuncia a su ya complicada situación en el Consejo de la Magistratura luego de los mensajes de texto que intercambió con un abogado amigo cuando investigaba un expediente bajo secreto de sumario

Con el fiscal Federico Delgado podría ocurrir otro tanto, a pesar de que en los últimos meses suele preguntarse, en columnas publicadas en revistas coloridas, cómo un expediente que estaba tan claro en la etapa de instrucción terminó por desmoronarse en el juicio oral.

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