Cómo un grupo de militares de élite se convirtió finalmente en la mayor banda delictiva de México, los “Zeta”, hundiendo el país en la más sangrienta violencia, el narcotráfico y la corrupción, se detalla minuciosamente en las confesiones de uno de los jefes de ese siniestro cártel en la novela de no ficción “Hijo de Guerra” (Seix Barral) del escritor, académico y periodista mexicano Ricardo Raphael. Libro que fuera finalista del Premio Rómulo Gallegos y que vino a presentar en nuestro país. Dialogamos con él.
Sobre los “Zeta”, la élite militar bañada en sangre
Diálogo con el escritor, periodista y académico mexicano Ricardo Raphael, que acaba de publicar su best seller político de no ficción “Hijo de Guerra”
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Ricardo Raphael. Autor de “Hijo de guerra”, sobre el cartel los “Zeta”.
Periodista: En “Hijo de la guerra” cuenta las confesiones de uno de los fundadores de los “Zetas”, el cártel más sanguinario de México, del que Barack Obama dijo que era una amenaza global, la paradoja es que ese grupo fue entrenado en Estados Unidos, en la Escuela de las Américas.
Ricardo Raphael: En los años 90, cuando el Gobierno mexicano manda a un grupo de militares de élite, al que llaman “Zeta” por el color del uniforme, al que los jefes le gritan azul con zeta, para que aprendan y no lo olviden, y de ahí vino llamarlos Grupo Zeta. En ese momento se cierra la Escuela de las Américas por los rumores de que ahí se entrenaba en prácticas no éticas militarmente hablando, como a torturar. Entonces los mandan a Fort Hood, en Texas, donde la cosa era mucho peor, y los forman en control de territorio, contrainteligencia y torturas. Cuando regresan a México, el Gobierno adscribe a estos muchachos de 22, 24 años a la frontera con Texas, y les entrega poder en la fiscalía y la Policía judicial.
Ahí Osiel Cárdenas Guillén, cabeza del Cártel del Golfo, los convence de cruzar la línea, y los vuelve su grupo de escolta. Una vez que los tiene cooptados, les pide a esos 20 muchachos que busquen 25 como ellos, y así acaba teniendo 500 personas que cuentan con esas siniestras habilidades. Hasta ahí en México solo teníamos empresas criminales que se dedicaban al trasiego de drogas. El camino del narco era suyo pero el territorio no estaba en debate. Y los “Zeta”, por su práctica militar, empiezan a pelear no ya por rutas sino por territorios, y todo lo que se puede hacer dentro de ellos. Galdino Mellado Cruz, el Zeta 9 que yo entrevisto, que me cuenta sus experiencias al frente de ese grupo, me muestra tatuadas cinco estrellas en su cuello. Son los cinco primeros territorios que dominamos, me dice, las primeras cinco provincias, cinco estados, que logramos gobernar. Tiene razón Obama, fue el nacimiento de una versión distinta de la violencia, algo que no había visto en el siglo XX, que inaugura el siglo XXI.
P.: ¿Cómo logró entrevistarse con ese jefe Zeta que dice ser un muerto vivo?
R.R.: Como periodista y humanamente siento necesidad de entender las muertes y desapariciones que no han dejado de crecer en mi país. Entonces, comienzo a buscar a alguien que pueda estar en contacto con alguien cercano a alguno de los fundadores de los Zeta. Un día, un colega, me cuenta que en la cárcel de Chiconautla hay un tipo que dice ser uno de los 20 fundadores y quiere contar su vida porque es un muerto vivo. Muerto vivo porque el gobierno dice que lo mataron, anda mostrando un cadáver acribillado, y ese no es él. Galdino se encerró en esa cárcel por un delito falso para esconderse de las pugnas que había en la organización. Los muertos vivos, me dice, como ya somos impunes podemos contar nuestra historia. Lo investigué de muchas maneras hasta poder confirmar que era quien decía ser.
P.: “Hijo de la guerra” no es una narconovela sino un documento periodístico, una no ficción que contiene, además, la autoficción testimonial de un criminal.
R.R.: Una narconovela narra el ascenso del héroe, caso Pablo Escobar, hasta su caída. Aquí lo importante es la caída, que le permite reflexionar sobre quién ha sido y lo que ha hecho. Es su reflexión en la intimidad de ese año y medio en que los miércoles yo iba a la cárcel a escucharlo. Ahí descubrí qué si una víctima necesita contar lo que le ocurrió, el victimario tanto más. Muchos usan la droga para adormecer la conciencia, otros buscan circunstancias para que los maten. Me confesó que: desde que hablo con usted duermo mejor. A mí me ocurría lo contrario. En algunos encuentros me daba papelitos escritos, narraciones de su vida que acaso fueran ficticias, no porque fueran mentira sino porque no las pude corroborar.
P.: ¿Qué sentía cuando le contaba cómo le crecía la adrenalina al torturar, desollar, secuestrar, matar?
R.R.: Me tomaba por asalto, por ejemplo, al relatarme como arrasó con uno de los suyos porque los traicionó, y él no quería quedarse fuera del grupo, perder la identidad, poner su vida en riesgo. Me reveló que sentía que la violencia era una calentura, una excitación sexual, una animalidad que lo tomaba. Eso me llevaba a pensar en mi propia animalidad masculina, a explorar mi propia violencia.
P.: ¿La Argentina ya no está indemne de la mexicanización de la violencia?
R.R.: La mexicanización de la violencia no es un fenómeno estrictamente mexicano, como en su momento fue la colombianización de la violencia. Implica el control de un territorio por sectas criminales con sus negocios: extorsión, venta de seguridad, secuestro,asesinato, tráfico de drogas, trata, prostitución. La llamada mexicanización de la violencia está tomando distintas zonas de América Latina porque ese es su modo de operación. Lo distinto es como opera cada empresa criminal en cada país. La geopolítica determina su operación. La desigualdad, la corrupción, la penetración del Estado, de la Justicia, está en toda América Latina. México es alerta temprana a todo el continente.
P.: ¿Sobre qué escribe ahora?
R.R.: Un segundo tomo, no ya sobre el crimen organizado sino sobre la injusticia de la Justicia, el control del poder político y económico sobre el aparato de justicia. Sobre una líder mexicana de derechos humanos que inventó el secuestro y asesinato de su hijo.
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