22 de julio 2009 - 02:29

Sobresale “Nemo” en su coreografía

El incesante desfile de criaturas marinas, las bellas coreografías y apariciones impactantes como una enorme ballena compensan la menor claridad narrativa del show respecto del film «Buscando a Nemo».
El incesante desfile de criaturas marinas, las bellas coreografías y apariciones impactantes como una enorme ballena compensan la menor claridad narrativa del show respecto del film «Buscando a Nemo».
Disney On Ice - «Buscando a Nemo». Int.: S. Trowbridge, G. Hayes, R. White y elenco. Dir. actores: R. Andison. Puesta en escena: T. DeGraw. (Luna Park).

Una lluvia de aplausos recibe a Marlin y a su hijo Nemo y otra, más estruendosa aún, celebra la aparición de la pececita Doris, quien con sus despistes y limitada memoria se ha convertido en la favorita del público.

La historia de Nemo ha perdido buena parte de su claridad narrativa en esta versión para pista de hielo. Pero como el espectáculo tiene por destinatarios a los fans de la película, ya todos conocen las aventuras del pequeño pez payaso que en su afán de demostrarle a su padre que puede valerse por sí mismo a pesar de tener una aleta atrofiada, se pierde en el mar y acaba en la pecera de un dentista australiano.

La ambientación submarina está mejor lograda que la del consultorio odontológico adonde va a parar Nemo y, en ambos casos, las imágenes proyectadas funcionan como un buen complemento escenográfico, especialmente cuando en lugar de gráficos se exhiben tomas de la película.

La hora y media de espectáculo transcurre con amenidad gracias al incesante desfile de criaturas marinas (tiburones, medusas, gaviotas, delfines, cangrejos, estrellas de mar y hasta una raya gigante -Mr. Ray- que oficia de maestro de escuela).

La destreza de los 42 patinadores está fuera de discusión, si bien en este caso concentran la mayor parte de sus energías en lograr una expresiva caracterización de sus respectivos roles (incluyendo a los infaltables presentadores Mickey, Minnie, Donald y Goofy).

Más allá del entusiasmo que despierta la presencia «en vivo» de estos personajes, el show alcanza su mejor nivel en los cuadros coreográficos, diseñados especialmente. Son números que contribuyen a dinamizar la acción, brindándole un marco más espectacular. La música elegida incluye temas tan conocidos como «Yellow submarine» de The Beatles.

El atrayente vestuario y algunas apariciones de gran impacto como la ballena de 13 metros de largo que devora a Doris y a Nemo (a quienes se puede ver en el interior del cétaceo) hacen que el público aplauda espontáneamente en más de una ocasión.

Buen espectáculo para chicos de 3 años en adelante.

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