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Sobresalió Daniel Hope con L’Arte del Mondo
La orquesta de cámara alemana L’Arte del Mondo y el solista británico nacido en Sudáfrica Daniel Hope actuaron para Nuova Harmonia.
Tras una excelente apertura con el recital de violín y piano ofrecido por Boris Belkin y Michele Campanella, la renovada Nuova Harmonia continuó su ciclo con un concierto de altísimo nivel. Los protagonistas fueron la orquesta de cámara alemana L'Arte del Mondo y el solista británico nacido en Sudáfrica Daniel Hope, quien brindó una maratónica seguidilla de tres conciertos, de Mendelssohn a Mozart.
Conocido por haber sido el miembro más joven del célebre Trío Beaux Arts, Hope es un artista de características sobresalientes. Su inquietud lo ha llevado a abordar prácticamente todos los repertorios, a escribir libros y guiones y a colaborar con artistas populares de la talla de Sting o Steward Copeland (The Police). Y este espíritu ecléctico es evidente en su manera de tocar, donde queda clara su capacidad para transitar diferentes estilos con la misma pericia técnica y musical.
Luego de una refrescante versión que el ensamble realizó de la Sinfonía número 29 de Mozart (ya desde ese inicio la orquesta exhibió una precisión total en ataques de cuerdas y vientos, una homogeneidad sonora perfecta y un trabajo de interpretación profundo a cargo de su concertino y director, Werner Ehrhadt), Hope comenzó su faena con el juvenil "Concierto en re menor para violín y orquesta de cuerdas" de Felix Mendelssohn. Leyendo desde una tablet (recurso cada vez más extendido a nivel mundial en ensayos y conciertos, que exime a los músicos de algunos riesgos corrientes en el uso de partituras en papel pero cabe suponer que los expone a otros), Hope logró brillar y al mismo tiempo asimilarse al conjunto.
El "Concierto para dos violines en re menor" de Johann Sebastian Bach con el que abrió la segunda mitad del programa quedó algo deslucido. Mientras L'Arte del Mondo brindó un sustento perfecto, las partes solistas (Andrea Keller y Daniel Hope) no mostraron el nivel parejo y el ensamble que la compleja filigrana de la obra requiere; esto se puso especialmente de manifiesto en el bellísimo segundo movimiento. Finalmente, Hope, ya visiblemente cansado, acometió el primero de los conciertos para violín de Mozart (KV 207) con igual musicalidad y entrega pero con algo menos de infalibilidad técnica. De todas maneras el resultado fue notable, y los artistas agradecieron las ovaciones con dos extractos de "Las cuatro estaciones" de Antonio Vivaldi en una muy celebrada aunque prescindible "re-composición" del autor contemporáneo Max Richter.


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