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La compañía está «dentro de los parámetros esperados», tal lo apunta su directorio y a sabiendas de que se enfrenta una época corrosiva para economías y mercados.
En paralelo con su propio objetivo social, podría decirse que Socotherm posee «revestimientos anticorrosivos» en su estructura. Y ya desde el inicio de su reseña menciona que todas las operaciones que administra la compañía en América se encuentran con sus plantas en «aceptable nivel de ocupación». En cuando al Africa, la planta de Nigeria permanece operativa, a la espera de proyectos que están demorados. Su especialidad le juega a favor, con trabajos que siempre le serán requeridos.
Diversificada en los continentes, con alta presencia en Sudamérica también, ha seguido recibiendo pedidos -después del cierre trimestral- como excelente señal, a la espera de la normalidad total. En lo que hace a sus nueve meses, tuvo ingresos por $ 521 millones, un aumento de $ 84 millones sobre 2007. Lo que perjudicó el cuadro fue el aumento en costos, por incidencia de los fijos y por temas puntuales en la zona africana (derivados de coyunturas políticas, generando atrasos). Esto le redujo la utilidad bruta a sólo $ 34 millones -contra $ 114 millones del año previo- y le impidió asumir restantes erogaciones naturales sin caer en la pérdida. La línea final acusó $ 23 millones adversos, ciertamente módica ante la pérdida atípica del margen directo. Con ligeras variantes, mantiene su base intacta, así como en nivel de ingresos supo seguir en alzas. Está firme.
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