“Sólo revisaron las computadoras de la empresa”

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Apenas pasado el mediodía, dos policías y un representante del juzgado federal encabezado por Claudio Bonadío se presentaron con la orden de allanamiento en las oficinas de M&S Consultores, en 25 de Mayo 555. Al igual que en las otras cuatro consultoras donde se realizaron operativos similares, los economistas titulares del estudio, Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo, se encontraban trabajando junto a todo el staff como habitualmente lo hacen. La recepcionista recibió al grupo que incluía también a testigos elegidos al azar en la calle, que comenzaron a desplazarse por toda la oficina tras los pasos de los policías. «Fue rápido y con una tranquilidad total. La Policía revisó las 28 computadoras que hay en el estudio y decidieron llevarse sólo una para observarla con más tiempo», relató a este diario Santangelo.

El economista explicó que el allanamiento duró poco más de tres horas y que mientras revisaban las computadoras, los empleados seguían trabajando con normalidad. No pidieron libros contables ni otro tipo de archivos. «Creo que no encontraron nada porque la única conexión que tenemos con Roberto Larosa es que le pagábamos mensualmente por sus tareas de asesor presupuestario fiscal. Nos ayuda a entender los números fiscales como muchos otros asesores y como nosotros mismos se los explicamos a otras personas que nos contratan. Todo es transparente en esta relación», dijo Santángelo.

De hecho, en el allanamiento que se realizó en la casa de Larosa -el sospechado de vender información del Ministerio de Economía a las consultoras y hoy con prisión preventiva en el penal bonaerense de Marcos Paz- se encontraron facturas mensuales de M&S Consultores por $ 1.200.

Antes de que el operativo terminara con el acta que describía lo encontrado («es decir: nada», según Santángelo), Melconian debió dejar la oficina por un compromiso, lo que en ningún momento fue cuestionado por los investigadores. «Explicamos todo lo que sabíamos de Larosa y creemos que con este allanamiento terminó nuestro vínculo con la causa», concluyó el economista.

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