La inflación de agosto fue más alta que la esperada por el mercado. El aumento del IPC en un 7% mensual, con una variación interanual del 78,5%, impacta de lleno contra el poder adquisitivo de los argentinos. Y, por consiguiente, tiene efectos negativos en el consumo, componente preponderante en el PBI. Este escenario, conjugado con otros factores como las restricciones a las importaciones y una mayor austeridad fiscal para cumplir con la meta pautada con el FMI por parte del Gobierno, hace prever a los analistas que la actividad económica tenderá a desacelerarse en la segunda mitad del año.
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Suba del IPC: advierten que la actividad sufrirá el impacto en el segundo semestre
La aceleración inflacionaria de los últimos meses erosiona el poder adquisitivo e impactará en el consumo, principal componente del PBI. Además se le suman otros factores como la restricción a importaciones y un menor impulso fiscal.
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