Igual criterio ya se usó con el costo del gas importado en las facturas de las distribuidoras gasíferas de todo el país. Al eliminar los descuentos de invierno, surge un aumento que se está prorrateando en seis bimestres en las facturas recibidas desde el 1 de enero. Con la electricidad hubo más demora en generalizar el coeficiente estacional y sólo se está aplicando hasta ahora en las facturas de las zonas donde se eliminó el subsidio del Estado en forma directa.
En términos políticos, la medida significa que el Gobierno sigue con el plan de reducción progresiva y gradual de los subsidios. Desde el 1 de enero, los consumos de luz, gas y AySA dejaron de estar subsidiados totalmente en determinadas zonas de Capital y Gran Buenos Aires y en barrios cerrados o countries de todo el país. A partir de esa fecha y para los mismos servicios, los consumidores ubicados en otras zonas de Capital y Gran Buenos Aires empezaron a recibir facturas con dos talones, para pagar con o sin subsidio. Por las dos vías, se estima que en todo el país unos 300.000 hogares dejaron de estar subsidiados. También a partir de enero, las facturas de gas reflejaron la eliminación del descuento de invierno, de forma que en pleno verano, la factura de gas tuvo subas de hasta un 300%.
Involucrados
Ahora le tocó el momento a la electricidad. La medida es para todas las distribuidoras del país porque entre junio y setiembre tendrán que pagar más que el año pasado por la energía que utilizan sus usuarios. Pero el Gobierno nacional no tiene injerencia en las facturas provinciales. En cambio la tiene en Edenor y Edesur que por esa razón empiezan ahora a enviar facturas con los nuevos valores.
En el invierno de 2009 el Gobierno sufrió un fuerte revés político por los aumentos en tarifas de gas y electricidad, lo que obligó al ministro Julio De Vido ese año y en los dos siguientes a retrotraer los precios a los anteriores del gas importado y de la energía eléctrica en los meses de más bajas temperaturas. Ahora todo el año se pagan los mismos precios pero prorrateando el mayor gasto del invierno en seis bimestres para atenuar el impacto en el bolsillo de los usuarios, lo cual en la práctica significa que en casi todos los bimestres hay aumento.
El precio del kilovatio consumido en invierno tiene subas muy variadas que oscilan entre un 43% y un 308% según el nivel de consumo de cada usuario. Para determinar el coeficiente estacional, se considera el consumo de los últimos seis bimestres, incluido el que se está facturando. A partir de ahí, se obtiene el promedio de consumo bimestral. En los períodos en que el consumo real es mayor que el promedio, el coeficiente estacional es negativo y hay un descuento en la factura, pero igual el total termina con aumento en la mayoría de los casos. En los meses en que el consumo real es menor al promedio anual, el coeficiente estacional es positivo e implica una suba en las facturas.
Tres ejemplos explican el procedimiento que se aplica:


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