15 de septiembre 2015 - 00:17

Subrogancias: apareció otra cautelar contra plan K de poner conjueces

Ricardo Lorenzetti
Ricardo Lorenzetti
El juez federal en lo Contencioso Administrativo Ernesto Marinelli ordenó ayer al Consejo de la Magistratura "abstenerse de seleccionar como subrogantes a más del 50 por ciento de los integrantes de la lista de conjueces" que elaboró el Gobierno nacional para cubrir vacantes. El reclamo lo impulsó el abogado Andrés Gil Domínguez.

Se trata de la lista que tiene que aprobar el Senado y que desde el Consejo se seleccionó para cubrir vacantes en los juzgados. Efecto de la ley de subrogancias que hasta ahora no había sido cuestionado frontalmente.

Desde que esa ley se transformó en un escenario de conflicto interpoderes, los amparos contra la misma se centraron en los procedimientos, especialmente las atribuciones de la Magistratura .

En su reclamo, Gil Domínguez omitió referirse a esos aspectos, sólo se dedicó al artículo número 3 de la norma, especialmente en el pasaje que dice que cualquier abogado de la matrícula podría ejercer como conjuez. Bajo esa premisa, el académico reclamó ser tenido en cuenta y sostuvo que los nombramientos efectivizados por la Magistratura le impidieron acceder a la nómina de los conjueces.

Marinelli
tuvo en cuenta que la norma señala que dichos listados se elaboran cada seis años con una lista de 20 abogados y 20 secretarios para cada fuero de quienes se inscriban para cubrir vacantes como conjueces.

Eso "claramente va en detrimento de todos los abogados -como el actor- que no pueden ni pudieron competir con aquéllos en igualdad de condiciones a efectos de ser seleccionados", consideró el juez.

Los conjueces abogados fue uno de los temas recurrentes en la última cumbre de Ricardo Lorenzetti con los titulares de la cámaras federales de todo el país. Ocurre que desde distintas geografías llegaron a la Corte reportes de candidatos a conjueces con notable actividad partidaria (fácil de comprobar en las redes sociales), incluso algunos casos de subrogantes que podrían terminar propuestos en juzgados electorales. Otro lugar común es encontrar nominados que viven a cientos de kilómetros de la ciudad en la cual deberían subrogar.

La conclusión del encuentro fue que la Magistratura debía revisar intensamente el perfil de algunos entusiastas para ingresar a los tribunales. La cautelar de ayer puede entenderse como un estiletazo a lo que se presume como una falta de respuesta por parte del cuerpo colegiado.

La Magistratura se encuentra en el foco de múltiples críticas por parte de todo el arco ideológico y se multiplican las propuestas en los campamentos de campaña para ensayar modificaciones tras diciembre. En ese marco no sorprende que circule por la Corte una causa contra la primera reforma a la composición de la Magistratura, que se materializó por un reclamo del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

Dicha innovación se realizó durante el Gobierno de Néstor Kirchner. Se redujo el número de consejeros (de 20 a 13), sus funcionarios y, detalle no menor, se le retiró el asiento al representante de la Corte.


El origen de la cautelar que ayer motivaba diversas elucubraciones provino de un outsider como Marinelli, que se mueve por fuera del grupo de magistrados más decisivo de su fuero y que tiene diálogo permanente con emisarios del oficialismo y de la oposición. Su actual cónyuge, Claudia Rodríguez Vidal firmó amparos contra las designaciones de Alejandra Gils Carbó en el ministerio público, litigio que por ahora sostiene un horizonte incierto.

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