“Trabajar en el off es luchar a brazo partido”, dice Vanesa Maja, actriz y creadora de “Rosa brillando”, que regresa en su sexta temporada, este domingo a las 18.30 a El Extranjero. Se trata de una espectáculo inspirado en poemas de Marosa Di Giorgio, dirigida por Juan Parodi y con Gonzalo Gamallo como músico en escena. Maja estrena además un unipersonal en el Camarín de las Musas en junio; en septiembre vuelve con “El hipervínculo”, de Matías Feldman al Teatro San Martín y continúa con“Imprenteros”, que se lanzó en el FIBA y se convirtió en éxito del boca en boca. Se presenta los sábados en el Rojas. Dialogamos con ella sobre estos espectáculos.
Vanesa Maja: "El off exige luchar a brazo partido"
Fenómeno del teatro alternativo, también estrenará recital poético en el Camarín de las Musas y repondrá su biodrama "Imprenteros". .
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Periodista: “Rosa brillando” fue estrenada hace nueve años ¿por qué cree que siempre está volviendo?
Vanesa Maja: Es un espectáculo muy sencillo, hondo; desde que lo estrenamos siempre se genera una especie de encantamiento. La primera sala fue una casona en La Boca para 20 personas, era como un ritual donde se servía un té con budines. Pero después la fuimos haciendo en diferentes espacios y la semana pasada ante 300 personas, también sucedió lo mismo. Hay algo de un ambiente encantado, intentamos tomar la poesía, que puede ser solemne, distante y trasladarla a un acto vital que es la característica del teatro. En esa búsqueda nos fuimos encontrando un material que se iba abriendo como una rosa.
P.: ¿Cómo fue su acercamiento a la poética de Marosa Di Giorgio?
V.M.: La conocí personalmente a los 20 años, una amiga me llevó a un recital de poesía y ella me pareció todo un personaje, quedé azorada. Y de ahí la seguí leyendo, me pasaban cosas por el cuerpo, como cuando uno lee y se siente atravesado. Y en el traslado al teatro quisimos encenderle los sentidos al espectador. Las palabras son de una maravilla, eso nos ayuda. Con el director probamos muchas cosas, nos pusimos a jugar y hay algo de eso que tiene mucha empatía con el público.
P.: ¿Cómo describiría ese universo de la poeta?
V.M.: Es de una fuerza natural, de un erotismo y es a la vez muy salvaje, conectada con la naturaleza, los frutos, la cosa terrenal y tiene algo de misterio, de surrealismo, con imágenes poderosas.
P.: En junio estrena un nuevo unipersonal, ¿de qué trata?
V.M.: Sí, es un universo completamente distinto y eso me interesa mucho. Es sobre una mujer que está divorciándose, se llama “El amor es una mierda” y es un monólogo de Cecilia Meijide; irá los sábados a las 18 en el Camarín de las Musas.
P.: ¿Qué otros proyectos tiene?
V.M.: En septiembre se reestrena “El hipervínculo” de Matías Feldman en la Sala Martín Coronado del San Martín. La obra trata sobre esta época y cómo todo se hipervincula a través de internet de forma superficial, surfeando de una cosa a la otra con una rapidez que hace que los temas sean tratados con liviandad.
P.: Y continúa con “Imprenteros” a sala llena.
V.M.: Sí, es un biodrama basado en la historia del padre de Lorena Vega, la directora, donde también actúan los hermanos no actores, uno de ellos imprentero. El público se siente retratado por una cosa de la familia argentina, de una época donde se valoraban el oficio, la profesión y el trabajo.
P.: ¿Qué diferencias encuentra entre trabajar en el oficial y el off?
V.M.: Trabajar en el off es lo que hice siempre y es embarcarse en querer hacerlo, a veces pedir subisidios, poner plata y un trabajo grande. Pocas personas trabajan tanto durante tanto tiempo sin cobrar como los actores. Tenía una profesora de teatro que nos decía “Tienen que salirse de la vaina por hacerlo”. En el teatro oficial están todas las condiciones dadas, el sueldo, todo es más fácil, y tuve la suerte de que lo que hice fueron materiales que me interpelaban.


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