1 de junio 2009 - 00:00

Techint: problemas también en Perú

Los problemas para el grupo Techint parecen extenderse por toda la región: a las conocidas expropiaciones del régimen chavista de cuatro de sus empresas en Venezuela, y los reclamos salariales de la UOM en la Argentina, se sumó un inesperado conflicto en Perú.

Ayer, un grupo de indígenas peruanos ocupó por la fuerza dos tramos del gasoducto Camisea, de TGP (Transportadora de Gas del Perú). El socio mayoritario y operador técnico de la cañería es Tecgas, subsidiaria del holding que encabeza Paolo Rocca. Entre sus socios en ese proyecto se cuentan la también argentina Pluspetrol, un grupo coreano, otro local y una petrolera estatal argelina.

Los nativos de la zona amazónica lanzaron una huelga y protesta a partir del pasado 9 de abril, para oponerse a una serie de normas dictadas por el Gobierno peruano que -según sus dirigentes- violaría sus derechos sobre «tierras ancestrales» que reclaman como propias. En este marco, dos grupos de manifestantes ocuparon sendos tramos del gasoducto que parte desde la central Camisea, en otras tantas comunidades (Andoshiari y Shimaa) del departamento de Cusco, unos 600 kilómetros al sur de Lima.

TGP, en un comunicado de prensa, aseguró que «el suministro de gas desde el Cusco a la costa se mantenía normal, al activarse el plan de contingencia operacional». Agrega el comunicado que en la instalación de Andoshiari los nativos de la etnia machiguenga habían «cavado dos grandes fosas exponiendo un tramo de los ductos; en Shimaa manipularon equipos, afectando la operación de un termogenerador».

Ayer los dirigentes indígenas amenazaron con cortar la red de fibra óptica por la que se transmite toda la información necesaria para operar el gasoducto, en caso de que el Gobierno no derogue de inmediato esos decretos.

La empresa agregó que se ha comunicado «en varias oportunidades con dirigentes nativos para informar de la situación y los riesgos a que se están exponiendo sus comunidades», e hizo un llamamiento a los indígenas «en nombre de las cordiales relaciones, colaboración y mutuo respeto para que se retiren de las inmediaciones de estas instalaciones y no se expongan a estas situaciones de alto riesgo».

Se trataría del mismo grupo de nativos que la semana pasada tomó el pueblo de Machu Picchu, ubicado en las faldas de la célebre ciudadela inca, y obligó a la suspensión del servicio del tren de turistas. Los pueblos selváticos llevan ya más de un mes en paro indefinido, con la toma de estaciones petroleras y bloqueos de caminos y ríos, que ha puesto en peligro el abastecimiento de combustibles en varias ciudades de la selva.

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