7 de abril 2017 - 00:00

Temer flexibiliza su reforma más importante y los mercados dudan

Brasil tiene uno de los sistemas más generosos y caros del mundo, por lo que los inversores miran la cuestión con lupa.

TIEMPO DE DIFICULTADES. Al estancamiento de sus reformas económicas, Michel Temer suma la posibilidad de que la Justicia lo destituya por financiación ilegal de su campaña.
TIEMPO DE DIFICULTADES. Al estancamiento de sus reformas económicas, Michel Temer suma la posibilidad de que la Justicia lo destituya por financiación ilegal de su campaña.
Brasilia - Bajo presión de intereses sectoriales y de sus aliados en el Congreso, que amenazan con abandonarlo a la hora de la votación, el presidente de Brasil, Michel Temer, se resignó ayer a flexibilizar su plan de reforma previsional, la más importante que tiene por delante.

La noticia impactó negativamente en el ánimo de los inversores, que la juzgan crucial para relanzar la golpeada economía del país, lo que se tradujo en una caída del 0,85% de la Bolsa de San Pablo (llegó a perder casi el 1,5% en la rueda) y en una retracción del 1% del real contra el dólar.

Tras conocerse proyecciones de que una mayoría de la Cámara de Diputados se oponía al texto girado por el Gobierno brasileño, tanto en el oficialismo como en la oposición, Temer declaró que aceptará la introducción de cambios siempre que se respete lo que considera el corazón del proyecto: la fijación de una edad mínima de jubilación de 65 años para mujeres y hombres por igual.

Si bien no especificó qué aspectos sí desea modificar, es palpable el malestar de sectores como las fuerzas de seguridad, que reclaman que se les sigan brindando beneficios jubilatorios por trabajo insalubre. Asimismo, genera dudas entre los legisladores la imposición de un tiempo mínimo de aportes de 49 años para poder acceder a las prestaciones, ya que se considera que eso vulnera varios derechos adquiridos.

Ante eso, esos diputados -que buscarán su reelección en las elecciones de octubre del año que viene- plantearon la necesidad de prever un "período de transición" que mantenga a salvo esos derechos, lo que permitiría a los trabajadores que hoy están en actividad mantener la chance abierta de jubilarse antes de los 65 años con prestaciones plenas y sin los 49 de aportes.

Con todo, los inversores temen que las reformas que se introduzcan terminen de diluir una reforma destinada a modificar uno de los sistemas jubilatorios más generosos del mundo y que pesa con fuerza sobre las cuentas públicas.

Conciente de esos recelos, el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, salió a declarar su confianza de que la reforma será aprobada satisfactoriamente.

"Acabo de autorizar al relator (de la reforma, Arthur Oliveira Maia) a hacer los acuerdos necesarios en tanto se mantenga la edad mínima. Vamos a flexibilizar la reforma previsional para atender los reclamos de la población y aquello que el Congreso nacional ha establecido", dijo Temer tras una reunión con ministros, secretarios de Estado y parlamentarios en la que se trató la delicada cuestión.

Consultado sobre qué aspectos podrían ser modificados, el mandatario conservador señaló que eso es todavía materia de análisis de modo de asegurar que se cumplan los objetivos fiscales buscados.

"Vamos a evaluar los cambios para ver si tienen alguna repercusión de naturaleza fiscal. Aparentemente no. Pero son estudios que tenemos que hacer", agregó.

Con todo, el diputado Maia confirmó los cambios afectarán las reglas de transición, las jubilaciones en el sector rural, y las pensiones y jubilaciones especiales de docentes y policías.

El presidente necesita reunir el apoyo de 308 de los 513 diputados para lograr la aprobación de la reforma, una mayoría calificada, aunque un sondeo entre legisladores publicado por el diario O Estado de Sao Paulo indicó que sólo está garantizado el respaldo de 92 miembros mientras que 242 se oponen.

La reforma del costoso sistema de pensiones brasileño es la pieza central del plan de Temer para equilibrar el Presupuesto y revertir el incremento de la deuda pública, con el que apunta a sacar a la mayor economía de América Latina de la peor recesión de su historia. Con todo, inversores y analistas temen que pueda enfrentar grandes obstáculos ante las notorias controversias que hay en el Congreso y las investigaciones sobre corrupción que están poniendo en jaque a varias figuras de su Gobierno. Incluso, el propio Temer podría perder la presidencia si el Tribunal Superior Electoral (TSE) dictamina que él y la expresidenta Dilma Rousseff usaron dinero ilegal para financiar su campaña de 2014, cuando eran compañeros de fórmula.

Ámbito Financiero y agencia Reuters

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