3 de febrero 2017 - 00:00

Temer se juega su futuro en un Congreso acosado por los escándalos de corrupción

Río de Janeiro - De retorno de vacaciones, los congresistas brasileños se preparan para otro año agitado, en el que deberán lidiar con nuevas acusaciones del escándalo Petrobras y aprobar las impopulares medidas de austeridad impulsadas por el presidente Michel Temer.

El Senado y la Cámara de Diputados eligieron esta semana a sus presidentes, Eunício Oliveira y Rodrigo Maia, dos aliados de Temer. Al igual que el mandatario, están mencionados en la investigación "Lava Jato" sobre sobornos y desvíos de dinero en la petrolera, pero los tres niegan cualquier implicación.

La democracia brasileña convalece aún de las convulsiones de 2016: impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, encarcelamiento del ultraconservador expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y una guerra abierta de poderes ante el avance de esa investigación.

Fue "el año más difícil de la República", afirmó el presidente saliente del Senado, Renan Calheiros, que logró concluir su mandato pese a haber sido inculpado de desvío de dinero público, desafiando una orden de un juez del Supremo Tribunal Federal (STF).

Pero nadie se atreve a augurar que 2017 será más apacible, con un presidente impopular, un Congreso con una aprobación de apenas 7% y una recesión que en dos años provocó una caída de casi un 8% del PBI.

Temer asegura que no tiene ambiciones para 2018 y que solo pretende pasar a la historia como el hombre que rescató a Brasil. Para ello, junto a su ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, impulsa un programa de ajustes que apuntan a recuperar la confianza de los inversores, con resultados hasta ahora por debajo de lo esperado.

El año pasado, obtuvo una amplia mayoría para aprobar la congelación del gasto público durante 20 años y leyes de apertura del sector petrolero.

En la agenda de 2017 figuran el endurecimiento del acceso a las jubilaciones y la flexibilización del mercado laboral.

"La gran estrategia de Temer es producir resultados económicos para obtener una especie de blindaje. En ese caso, las élites tendrían interés en mantener al Gobierno", afirma Sylvio Costa, de la consultora Congresso em Foco.

El analista piensa que Temer tiene espacio para avanzar "dada la enorme desmovilización de la izquierda y de los movimientos sociales y la crisis del Partido de los Trabajadores (PT)", confrontado igualmente a acusaciones relacionadas con el caso Petrobras.

Esa situación, sostiene Costa, refuerza la apuesta de Temer, pues "más impopular que la reforma de las jubilaciones es el desempleo", que está en un nivel récord de 12%.

Y en caso de que la economía finalmente despegue, eso podría ayudar a quienes votaron las reformas y busquen la reelección, añade.

El Gobierno quiere aprobar la reforma de las jubilaciones en el primer semestre, pero según el columnista Fernando Exman, del diario Valor, las reticencias de la base aliada obligarán a posponerla hasta el segundo.

Todo ello son meras conjeturas, en un país en el cual "lo inesperado está distribuyendo las cartas", admite Costa.

La mayor incertidumbre está relacionada con las delaciones premiadas de 77 exdirectivos de la constructora Odebrecht, una de las principales implicadas en el escándalo de sobornos pagados a políticos y partidos para obtener contratos en Petrobras.

Agencia AFP

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