La Franja de Gaza, destino de la flotilla internacional de ayuda humanitaria que fuerzas israelíes tomaron ayer por asalto, es un enclave palestino pobre y superpoblado controlado por el grupo terrorista Hamás.
En un territorio de sólo 362 km², situado junto al Mediterráneo, al sudoeste de Israel y limítrofe con Egipto, vive hacinado 1,5 millón de palestinos.
Carece de recursos naturales, sufre una escasez crónica de agua y casi no tiene industria.
El 80% de su población depende para subsistir de la ayuda extranjera y el desempleo trepa al 40%.
La situación se deterioró aún más desde junio de 2007, cuando el grupo terrorista Hamás tomó el poder, expulsando violentamente del territorio a los partidarios del presidente moderado Mahmud Abás.
En represalia, Israel, que había evacuado Gaza unilateralmente en 2005 y retirado a sus 8.000 colonos, sometió el territorio a un férreo bloqueo, incluido el marítimo, salvo para productos de primera necesidad.
El lanzamiento de cohetes contra zonas pobladas en territorio israelí, fomentado por Hamás, derivó en un devastador ataque militar entre diciembre de 2008 y enero de 2009 que dejó 1.400 palestinos muertos, en su mayoría civiles, y en un empeoramiento de la situación general.
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