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Todo mal
Néstor Gorosito resiste a pesar de los resultados. El técnico de River se cansó de pedir refuerzos, pero tuvo que hacer un casting entre defensores desconocidos y el delantero goleador nunca llegó. A fin de año hay elecciones y River pasa una de sus crisis más profundas en toda su historia.
Por eso Gorosito es responsable de que este equipo no juegue bien, ni logre resultados, pero no es el culpable de la crisis de un River que especuló hasta último momento para terminar trayendo dos paraguayos desconocidos y sigue regateando por Pablo Velázquez, el goleador que hace falta en un plantel huérfano de delanteros.
Gorosito, además de hablar del apoyo de los dirigentes, dijo tenerlo también de los jugadores: «Siento que tenemos una buena relación. Hasta ahí llega mi sentir y lo que uno palpa, porque es lógico que haya jugadores que no estén del todo conformes cuando no les toca jugar», dijo.
El técnico sabe que con este plantel es muy difícil que haga una buena campaña, pero también sabe que es su oportunidad de dirigir River y no la quiere desperdiciar.
Ahora se le fue Augusto Fernández, que los dueños de su pase (hace tiempo que no era de River) lo transfirieron al Saint Etiénne, de Francia.

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