25 de octubre 2017 - 00:25

Todopoderoso, Xi Jinping es elevado al Olimpo junto a Mao

• SU PENSAMIENTO FUE ADOPTADO OFICIALMENTE POR EL PC CHINO
Monumental despliegue en el Congreso que consagró su reelección. Un desarrollo socialmente equilibrado, el combate a la pobreza y el mantenimiento de la campaña contra la corrupción son sus prioridades.

CULTO. Xi Jinping y Mao Zedong, en un afiche visible en un mercado pequinés. Impacta la acumulación de poder del actual presidente chino.
CULTO. Xi Jinping y Mao Zedong, en un afiche visible en un mercado pequinés. Impacta la acumulación de poder del actual presidente chino.
Pekín - Cuando los casi 2.300 miembros del Congreso del Partido Comunista (PCCh) alzaron la mano al unísono a favor de introducir una reforma en su estatuto que incorporó la doctrina del presidente Xi Jinping a la misma altura que la del "padre de la patria", Mao Zedong, la confirmación del poder del actual jefe de Estado quedó plasmada en piedra. Todo, con el objetivo declarado de mantener a China en el camino de conciliar su condición de política y económica con el desafío de no perder su impronta socialista.

"¿Hay alguna objeción?", les preguntó el máximo líder tras la votación a los siete pesos pesados del buró político, quienes respondieron, cada uno a su turno, "¡Mei You!" (no hay). Inmediatamente, un aplauso cerrado copó el anfiteatro del Gran Palacio del Pueblo.

El denominado "Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era" será a partir de ahora de lectura obligatoria en las escuelas primarias y marcará el camino para el "rejuvenecimiento" del país a través de dos vías, la modernización y el bienestar. El objetivo es lograr "una sociedad modestamente acomodada" hacia 2035 y "un país moderno, próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y bello" en 2050, se lee en la resolución oficial distribuida al finalizar el cónclave.

La reunión estuvo coronada por un visible despliegue policial y militar, además de toda la pompa en las calles, con carteles que difundían consignas como "seguiremos logrando los éxitos del socialismo con el compañero Xi".

El principal desafío, se aclara en el documento, será combatir "la contradicción entre un desarrollo desequilibrado e inadecuado y las necesidades siempre crecientes del pueblo por una vida mejor".

"Contradicciones", que ya se instalaron en Pekín. Junto a los edificios públicos colosales decorados en rojo, o a metros de la Ciudad Prohibida -el complejo desde el que gobernaron los 24 emperadores durante más de medio siglo, frente a la plaza Tiananmen- irrumpen locales de marcas premium y cadenas de indumentaria internacionales, que imprimen una faceta impensada para una capital comunista.

No se trata solo de un boulevard como el Wangfujing Dajie; las principales calles de la ciudad están llenas de tiendas de lujo, una postal que encuentra similares en Londres, Nueva York o París.

Por eso, no hace falta desplazarse tanto para captar el fenómeno: los automóviles de los funcionarios que participaban del cónclave, estacionados a metros del recinto, eran todos de alta gama. Cada tanto, era necesario restregarse los ojos frente a este combo contra natura de BMW y Lenin, de Chanel y Mao.

De acuerdo con el Hurum Report, basada en Shangái y que hace un seguimiento de las fortunas más importantes de China, una tercera parte de las personas más ricas del país son miembros del PCCh. Y de ellos, los 70 más adinerados acumulan unos 1.000 millones de dólares.

Respecto a la desigualdad, según los datos por el Panel de Estudios de la Familia China de 2015, el 1% más rico tiene en su poder un tercio de la riqueza del país. Mientras tanto, en el interior del Gran Palacio del Pueblo, la hoz y el martillo junto con las típicas banderas rojas, engalanaban el encuentro.

Es natural entonces que Xi Jinping haya hecho entonces del combate de la corrupción en las filas estatales una de sus principales banderas junto al combate de la pobreza. Desde que se asumió en 2012 por un lustro -mandato que renovó ayer- el Presidente ha estado dirigiendo una campaña que condenó a 1.340.000 funcionarios, oficiales y empleados públicos. De ellos, más de 170 ocupaban cargos de alto rango, algunos purgan sus condena en la cárcel y fueron expuestos sin discreción, un paso sin precedente.

"La de la contradicción en las cosas, es decir, de la unidad de los opuestos, es la ley fundamental de la naturaleza y de la sociedad", escribió Mao en 1937, tal vez adelantándose a estas crisis existenciales. El mismo dilema fue estudiado en 1985 por uno de sus sucesores, Deng Xiaoping, el creador del "socialismo con características chinas" y quien fomentó la inclusión del país en el mundo. Dijo, "dejemos que una parte de la población se enriquezca primero, que ellos llevarán al resto hacia la prosperidad". Una parte se ese ideario cumple.

(*) Enviada especial a China

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