Una cena de aliados K, en la que ocuparon la cabecera dos ministros, alimentó las especulaciones electorales del oficialismo en la Ciudad de Buenos Aires. La encabezaron, la noche del martes en un restorán porteño, los ministros Carlos Tomada y Nilda Garré, dos funcionarios con expectativas de ocupar cargos en el distrito que gobierna Mauricio Macri. Los comensales fueron un puñado de conocidos, todos del filokirchnerismo o la transversalidad, como se sugirió entre empanadas y parrilla en el Centro Cultural Torcuato Tasso. Garré repasó la historia, desde que acompañó a Juan Domingo Perón en el avión de regreso a la Argentina y reforzó las revelaciones de Tomada. El ministro de Trabajo rememoró que "los mejores momentos del peronismo fueron frentistas", a propósito de los presentes, entre ellos Héctor Fernández (secretario del PJ Capital), el socialista Oscar González, Hugo Cormick (Frente Grande), Lía Méndez (Humanista), Matías Barroetaveña y "Pimpi" Colombo (Nueva Dirigencia), Diana Conti, Carlos Heller, Aníbal Ibarra y Gustavo López.
Aseguran los invitados que no se habló de boletas electorales, pero hubo menciones; por caso, no fue de la partida Daniel Filmus, a quien se mencionó en esas artes, pero sí atravesó la idea de "recuperar la Ciudad" que le es adversa al peronismo. El corte, en ese camino, lo dio el propio Tomada. "No pretendo ninguna candidatura, lo que me gustaría -dijo el ministro- es presidir el PJ de la Capital", y cerró reforzando la idea de mantener aliados. "Se trató de consolidar un diálogo frentista desde alguien que viene del peronismo y que quiere ser interlocutor de un sector muy importante como son los sectores de centroizquierda", explicó Tomada.
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