Tomatito dio otro show magistral

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Actuación de Tomatito sexteto. Con Tomatito (guitarra), Cristóbal Santiago (2a. Guitarra), Morenito de Illora (cante), Simón Román (cante), Paloma Fontova González (baile) y Lucky Losada (percusión). (Teatro Gran Rex; 28 de noviembre).

Si bien en su historia se acumula una lista muy amplia y variada de artistas, de Chick Corea a Michel Camilo y de Elton John a Frank Sinatra, es en el flamenco donde Tomatito, nacido en Almería hace 54 años, encuentra su casa más cómoda. Y fue en el trabajo compartido con figuras como Camarón de la Isla o Paco de Lucía, los dos mayores referentes del género a nivel internacional, que se terminó de formar. Hace tiempo además que estableció una relación muy íntima con el público argentino. Nos ha visitado varias veces y hasta llegó a formar un trío junto al argentino Luis Salinas y el peruano Lucho González -alguien también fuertemente ligado a nuestro país- que tuvo hace algo más de una década sus shows en vivo, aquí y en el exterior, y hasta un disco llamado «El Guitarrazo».

Con ese bagaje llegó Tomatito al sur de América, para tocar en Córdoba, Buenos Aires, Rosario, Montevideo y Neuquén. Y lo hizo acompañado de una formación que guarda relación con aquellas que suele proponer en sus giras De Lucía. En este caso, el nombre de «sexteto» que aparece en el programa es un poco engañoso. En rigor, se trata de un trío de dos guitarras y un percusionista -con mucho cajón peruano, también como impuso Paco- al que para algunas piezas se suman dos cantaores y, más eventualmente, una bailaora.

Con esa estructura, con un protagonismo que fue excluyente en la mayor parte de su espectáculo, Tomatito recorrió diversos géneros o «palos» del flamenco: alegrías, taranta, bulerías -como siempre, lo más festejado por el público, con muchos gitanos en la sala-, tangos españoles, soleá. Tuvo su dúo de guitarras con su compañero Cristóbal Santiago, en el momento más intimista de la noche bautizado como «Two Much». Sin perder su lugar en el centro de la escena, dio espacio a sus dos muy buenos cantantes y permitió el lucimiento, muy especialmente en el final, de la bella Paloma Fontova González.

Lo distinto de un concierto para el que la enorme sala del Gran Rex resultó algo excesiva, estuvo en la presencia del crédito local Luis Salinas. Arrancaron a dúo, en una tenida de notas y escalas, para hacer un popurrí de referencias tangueras, firmadas por nuestro compatriota como «Para Troilo y Salgán», ya incluido en aquel viejo disco de El Guitarrazo. Se les sumó luego el resto de la banda para una «Minera por bulerías» a la que el argentino dio su toque personal.

Tomatito es un clásico. Y de los clásicos se espera que hagan lo conocido, que lleven a lo más alto fórmulas ya probadas y aprobadas. Eso ocurrió. Y fue una hora y media en un estilo previsible pero ejecutado en un nivel superlativo.

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