4 de marzo 2016 - 00:00

Toreo al PRO: Lorenzetti avala tesis de jueces sobre el modelo electoral

Alberto Dalla Vía y Rogelio Frigerio
Alberto Dalla Vía y Rogelio Frigerio
Con sus modos sutiles y su protocolo decimonónico, Ricardo Lorenzetti bendecirá, con su palabra y presencia, la postura de la familia judicial en la disputa con el mundo PRO por el enfoque y el formato que tendrá el modelo electoral que, en su menú de prioridades, estableció Mauricio Macri.

El Presidente le pidió a Rogelio Frigerio, su ministro de Interior, que apure una reforma electoral para que en 2017 se aplique la boleta electrónica y se unifique el calendario electoral en dos turnos: uno nacional y otro de todas las provincias. Macri apuesta a que sea uno de los temas para mostrar entre sus logros.

Frigerio contrató al exlilito y exmassista Adrián Pérez como secretario de Asuntos Políticos y puso a Ezequiel Fernández Langan, un PRO de origen, como mano operativa. Ya se vio con académicos, ONG y partidos políticos (el ministro fue a la cita con los partidos grandes pero faltó a la de los más chicos, y se ligó una ristra de maldiciones).

Pero es otro, y de otra intensidad, el protagonista que se recorta delante de los planes macristas: el mundo judicial tiene una concepción y matriz diferente a la del PRO sobre el futuro régimen electoral. Y la semana que viene, ese actor pulseará para sentarse en la mesa. Alberto Dalla Vía, presidente de la Cámara Nacional Electoral (CNE), organizó junto a la CAF un seminario para analizar el sistema electoral argentino, los formatos que rigen en las provincias y, en ese debate, explorar los modelos que se usan en otros países.

Que Lorenzetti, que en la Corte defendió la teoría de no inmiscuirse en temas electorales, cierre el seminario junto a Dalla Vía es interpretado en la cofradía electoral como un dato potente porque pone al presidente del máximo tribunal a defender, al menos en las formas, la tesis de la Justicia sobre hacia dónde debería ir el modelo electoral argentino.

El pulseo se sintetiza en un ítem: el PRO, partido de fluido vínculo con las ONG -de las que se ha nutrido para tener candidatos y funcionarios-, mira el modelo mexicano, donde hay una agencia electoral, autárquica, en la que intervienen los partidos, los académicos y las ONG, mientras la Justicia es un actor importante en el control de los comicios (como en la Argentina) pero no en la administración y organización del proceso.

El modelo brasileño expresa la otra tendencia: un tribunal superior electoral que organiza las elecciones y, en el caso de Brasil, hasta cuenta con un equipo que diseña y confecciona el hard que se usa en el voto electrónico. Desde mediados de 2000, en ese país se dejó de usar la clásica boleta de papel. La Cámara Electoral pretende, hace años, tomar el control del proceso electoral para que no sea el Gobierno, como ocurre en la actualidad, el que regule la elección.

El espadeo es simple: el poder y los recursos que otorga manejar la elección es una tentación irresistible. En este turno específico, montar el sistema de urnas electrónicas, hardware y capacitación es un paquete enorme. El PRO, filo ONG, prefiere darle prioridad a ese tercer sector; la Justicia, la cámara y los jueces federales quieren intervenir. A su vez, las provincias tienen estructuras propias para administrar los comicios aunque son, siempre, financiados por el Estado.

Demandas

En 2015, como nunca, ante la saga de denuncias de la oposición -en particular del PRO y Elisa Carrió- sobre el sistema electoral, y una serie de episodios turbios (en particular en Tucumán), la CNE fue puesta en el foco para que garantice la transparencia de la elección presidencial.

Esa intervención llevó, incluso, a un tironeo intenso entre el tribunal y la Dirección Nacional Electoral que comandó, hasta el 10 de diciembre, Alejandro Tullio, por las demandas que elevó la CNE, luego de reuniones con partidos y ONG para mejorar el proceso, simplificarlo y acelerar la carta de datos, entre otras cuestiones.

Dalla Vía y Santiago Corcuera, el otro juez de la CNE (Ricardo Muneé falleció en enero), serán los anfitriones del congreso que cerrará Lorenzetti e inaugurará Frigerio. En un borrador inicial estaba previsto, también, Marcos Peña, pero en el elenco final no. Estarán Pérez y una ristra de dirigentes de los distintos sistemas provinciales: Juan Manuel Urtubey hablará del caso Salta, que resultó exitoso y marcó un punto de partida; el diputado del PRO Pablo Tonelli del modelo porteño, el socialista Pablo Javkin para contar el caso Santa Fe y el cordobés Carlos Gutiérrez donde se usó la boleta única.

Pero el dato está en los expositores del exterior: estarán Manuel Carrillo Poblano, del Instituto Nacional Electoral de México y, en un panel aparte, José Antonio Dias Toffoli, que preside el Tribunal Superior Electoral de Brasil, José Arocena, que comanda la Corte Electoral de Uruguay, y Eduardo Valdez Escoffery, vicepresidente del Tribunal Electoral de Panamá. En estos tres países, el Poder Judicial es un actor relevante en el proceso electoral.

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