Trabajo, remuneración y desigualdad en la Ciudad

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La Ciudad de Buenos Aires produce más del 20% del valor agregado bruto nacional. Sin embargo, hay 335.173 trabajadores residentes en la Ciudad con problemas de empleo. ¿Cuáles son las desigualdades presentes en la Ciudad, que explican esta singular pero preocupante condición del mercado laboral porteño?

Si bien las oportunidades de empleo en la Ciudad son superiores a las del resto del país, las condiciones de reproducción de la fuerza laboral no parecen acompañar el nivel de actividad económica y la riqueza que se genera en la Ciudad: un 20% de los residentes en la Ciudad en edad activa están desocupados, o buscando conseguir un mejor trabajo que les permita llegar a fin de mes, al tiempo que un 25% de los trabajadores tiene algún tipo de precariedad en su inserción laboral.

Es que existen fuertes disparidades en la situación laboral cuando se incorpora la dimensión territorial y se comparan las comunas del norte y sur de la Ciudad. La tasa de empleo, por ejemplo, es del 49,8% para toda la Ciudad, mientras en las comunas del norte el nivel de empleo alcanza el 54,6% y en las del sur es del 41,7%.

La situación se vuelve aun más compleja si se tiene en cuenta que las desigualdades no son sólo territoriales, sino también de género. Según datos de la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos, la desocupación en la Ciudad es del 10,5% pero, mientras la tasa en varones es de 9%, en mujeres alcanzó el 12%; y mientras la tasa de desocupación en el norte es de 7%, la del sur trepó al 16,9%.

Las desigualdades en términos de empleo se traducen en desiguales remuneraciones percibidas. Por citar solo el caso territorial, según la Dirección de Estadísticas y Censos de la CABA, durante el segundo trimestre de 2017 el ingreso medio de la población activa alcanzó $18.410 pero, mientras en las comunas del norte el ingreso medio ascendió a $24.767, en el sur fue de $13.483.

Lamentablemente, las injusticias en el mundo laboral no se agotan en la cuestión de la remuneración, debido a que, gracias a una encuesta realizada por el CESBA sobre "Usos del tiempo y trabajo no remunerado", fue posible conocer que una gran cantidad de porteños emplean su tiempo y esfuerzo en trabajos que por no ser remunerados perdieron visibilidad.

Esos trabajos son esenciales para el funcionamiento de la vida en comunidad: las tareas domésticas, el cuidado de niños o personas grandes, el trabajo voluntario y las tareas de reparación y mantenimiento de la vivienda son algunos de los tantos trabajos que no perciben remuneración.

Según la encuesta del CESBA, son las mujeres las que tienen días más largos que los hombres por realizar este tipo de tareas, ya que dedican 4.26 horas diarias al denominado "trabajo no remunerado", mientras que los varones sólo 2.37 horas. La contrapartida de esto es que las mujeres tienen menor inserción en el mercado laboral formal que los hombres.

Quizás ya es hora de repensar el concepto de "trabajo" para darle un marco más amplio al sugerido por la visión mercantilista, la cual se concentra estrictamente en la cuestión de la remuneración. En este sentido, la política pública tiene la oportunidad de implementar medidas que hoy no son entendidas como estrictamente "de empleo" pero que ayudarían a combatir las desigualdades existentes en el mundo del trabajo. Algunas de ellas son: la ampliación de las licencias por paternidad, la ampliación de la cobertura de jardines maternales públicos; la extensión de la jornada educativa o la mejora en la calidad y extensión de la red de cuidados de los grandes.

*Docente Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

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