Valls, de 51 años, nacido en Barcelona (España), era ministro del Interior en el Gobierno del primer ministro saliente, Jean-Marc Ayrault, quien estaba en funciones desde la llegada de Hollande al poder en mayo de 2012.
"Confié a Manuel Valls la misión de dirigir el Gobierno de Francia" con un equipo "compacto, coherente y unido. Un Gobierno de combate", anunció Hollande en un discurso televisado a la Nación. "Escuché el mensaje de ustedes, que es claro", afirmó el mandatario socialista al sacar las lecciones de la derrota electoral de la víspera, que dio nuevo brío a la oposición de derecha y a la ultraderecha.
El presidente, que asumió la responsabilidad de la derrota, prometió gobernar con un gabinete reducido (en el actual hay 38 ministros y ministros delegados) y con tres objetivos: devolver a Francia su fuerza económica, concentrarse en la justicia social y aumentar el poder adquisitivo de la población.
"Son las empresas las que crean empleo. La primera de las injusticias es el desempleo. Es decisivo para el futuro de nuestro país producir más en Francia, y de forma diferente", añadió Hollande, confirmando su giro, a la vez que prometió una "disminución de impuestos" y de los aportes que pagan los trabajadores "de aquí a 2017".
Hollande se comprometió a recortar el gasto público en 50.000 millones de euros de aquí al final de su mandato en 2017, pero muchos dirigentes de izquierda demandan salir de la política de austeridad.
"Los cambios son insuficientes y hay demasiada lentitud. No hay empleos suficientes y hay por lo tanto demasiada desocupación. La justicia social es insuficiente y hay demasiados impuestos", sintetizó su autocrítica el mandatario, que bate récords de impopularidad.
Valls, en cambio, es una de las pocas figuras del Partido Socialista que se mantiene en lo alto de los sondeos, aunque sus posturas le suelen granjear críticas de la izquierda. Ahora se convertirá en la última carta de los socialistas para no perder el poder en las elecciones presidenciales y legislativas de 2017. Su gran carta de presentación es la renovación de la política y un agresivo reformismo.
El nuevo primer ministro nació en Barcelona, el 13 de agosto de 1962, en una familia de artistas (su padre, Xavier Valls era un reconocido pintor catalán) y se naturalizó francés recién a los 20 años, después de la elección del presidente socialista François Mitterrand (1981-95). A menudo expresó su "orgullo" de "estar al servicio de Francia", sin dejar por ello de asumir su origen español.
Tuvo una carrera política sin fallas -alcalde de Evry (suburbio de París) en 2001, diputado en 2002, ministro del Interior en 2007- y, una rareza en la izquierda, construyó su trayectoria en torno a la seguridad.
Según datos publicados ayer, Francia registró un déficit fiscal del 4,3% del PBI en 2013, superior a la meta del 4,1% que el Gobierno se había comprometido a obtener ante la Comisión Europea. Mientras, la deuda pública de la segunda economía de la eurozona trepó del 90,6% del Producto en 2012 a 93,5% en 2013. Y el desempleo, que Hollande había prometido empezar a reducir hacia fines de 2013, supera el 10% de la población activa y no para de crecer. Todo en el contexto de una economía estancada.
Según un sondeo de BVA para el diario Le Parisien, el 74% de los franceses quería que Ayrault renunciara a su cargo. A esa presión de la opinión se sumaba la de los mercados.
Valls tendrá que vérselas con las diferentes tendencias del PS y de sus aliados ecologistas para enfrentar esos desafíos. De hecho, los dos ministros ecologistas del Gobierno de Ayrault ya se negaron a participar en su Gobierno.
En las elecciones del domingo, los socialistas perdieron al menos 155 ciudades de más de 9.000 habitantes, algunas de ellas bajo administración de izquierda desde hacía más de un siglo. Con esto, la derecha arrebató a la izquierda el estatuto de primer poder local.
El PS logró no obstante mantener Lille (norte), Estrasburgo, Lyon (este), Nantes (oeste) y sobre todo París, gracias a la también francoespañola Anne Hidalgo, que será la primera mujer en dirigir la Ciudad Luz.
El ultraderechista Frente Nacional, casi ausente hasta ahora a nivel local, se alzó con once ayuntamientos y entró en "una nueva etapa", según su presidenta, Marine Le Pen.
| Agencias AFP, EFE y Reuters, |
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