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Triunfo amargo de Netanyahu lo empuja a negociar con moderados
Benjamín Netanyahu y el excanciller ultranacionalista Avigdor Lieberman saludan a sus partidarios anoche en Tel Aviv. Las fuerzas de derecha sumarían 61 bancas sobre 120 asientos del Kneset.
Netanyahu, que encabezó la coalición Likud-Beitenu, dijo que intentará sumar a fuerzas de centro o de centroizquierda, en tanto sería demasiado ajustada alianza parlamentaria sólo de derecha.
«Los resultados de las elecciones ofrecen una ocasión de proceder a cambios que piden los israelíes. Tengo la intención de realizar este cambio y para ello formar el Gobierno más amplio posible», declaró Netanyahu anoche en Tel Aviv.
También afirmó que el primer desafío del próximo Gobierno será «impedir que Irán se dote del arma nuclear».
La lista conjunta formada por el tradicional Likud e Israel Beiteinu, de su exministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, de tendencia ultranacionalista laica, sumaba 31 escaños de los 120 del Parlamento unicameral israelí, 11 menos que en la cámara saliente, según los sondeos de boca de urna difundidos.
La sorpresa de la jornada fue el ascenso del centrista Partido del Futuro (Yesh Atid), lanzado hace un año por el experiodista y conductor de TV Yair Lapid, que habría alcanzado entre 18 y 19 diputados, justo delante del tradicional Partido Laborista (17), que postulaba como cabeza de lista a Shelly Yachimovich.
Lapid instó a los dirigentes políticos a «formar juntos el Gobierno más amplio posible, que una a los elementos moderados de la izquierda y la derecha para un cambio real». Los israelíes «han dicho no a la política del miedo y el odio, no al radicalismo y a la antidemocracia», afirmó Lapid en otro párrafo.
Detrás de los centristas llegan los aliados naturales de Netanyahu, Hogar Judío, formación ultranacionalista religiosa que representa a los colonos, propone erradicar a los palestinos y está dirigido por el joven empresario Naftali Bennett, obtuvo 12 escaños, menos que lo que anticipaban los sondeos. El ultraortodoxo sefardí Shas, aliado de Netanyahu, lograría entre 11 y 13 bancas mientras que el ultraortodoxo askenazi Judaísmo Unido de la Torá obtendría seis.
El nuevo movimiento centrista de la exministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni, Hatnuá, que hizo campaña para que se reanude el proceso de paz con los palestinos, obtendría siete escaños, mientras que Meretz (izquierda), seis o siete, y los partidos árabes, entre ocho y once.
En total, el bloque de derecha formado por el Likud-Israel Beiteinu, los partidos religiosos y Hogar Judío dispondría de una pequeña mayoría de 61 sobre 120 asientos, según el promedio de los sondeos de los canales 1, 2 y 10.
Fracaso
Antes de los comicios, los partidos Laborista, Yesh Atid y Hatnuá, de Livni, fracasaron al intentar formar una alternativa única. Dados los resultados, juntos tienen 50 bancas.
Sumar a alguno de los tres partidos árabes, Hadash, Lista Árabe Unida Taal y Balad, que consiguieron cuatro, tres y dos bancas, respectivamente, parece casi imposible, e igualmente, no alcanzaría. Cerca de un 20 por ciento de los habitantes de Israel son árabes, pero no todos tienen derecho a voto.
El escrutinio definitivo será anunciado en una semana. El veterano presidente, Shimon Peres, iniciará entonces las consultas para formar Gobierno, de las que surgirá con alta probabilidad Netanyahu. Un comentarista de la radio militar estimó que Netanyahu no tendrá «otra opción que la de proponer uno de los tres grandes ministerios, Defensa, Relaciones Exteriores o Finanzas, al periodista Lapid».
El nuevo Gobierno deberá lidiar con el programa nuclear iraní, las presiones para reanudar las negociaciones con los palestinos y adoptar un plan de austeridad para detener el déficit fiscal.
En una primera reacción palestina, el negociador Saeb Erakat declaró que «sea cual fuere la naturaleza de la coalición gubernamental, debe querer la paz y seguir el camino de una solución con dos Estados para restaurar la credibilidad del proceso de paz». Unas horas antes, la Casa Blanca reafirmó su apego a una «solución con dos Estados» en el conflicto israelo-palestino, pero añadió que esperaba ver cómo el nuevo Gobierno israelí va a encarar el tema.
La tasa de participación fue del 66,6%, en leve alza con respecto a las legislativas de 2009 (65,27%), según la comisión electoral. Cerca de 5,6 millones de israelíes estaban convocados para votar.
Agencias AFP, DPA, ANSA y EFE, y Ámbito Financiero


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