- ámbito
- Edición Impresa
Triunfo con sufrimiento
Lionel Messi abre los brazos y la boca para festejar su gol; abajo, la Virgen de Luján que estaba en el banco con una estampita del crack rosarino; y al costado, el festejo del primer gol argentino mientras los bosnios se lamentan de su torpeza. Argentina ganó en el debut, pero tiene que mejorar mucho.
Ni siquiera lo mejoró el haberse puesto en ventaja a los 2 minutos, en un gol en contra de Sead Kolasinac, a quien le rebotó la pelota en el taco, después de un centro de Messi, que peinó Rojo y que delante del defensor se agachara su compañero Ermin Bicakcic.
El planteo de cinco defensores, con Mascherano delante, fracasó porque hizo que Lionel Messi se tuviera que retrasar mucho para encontrar la pelota y por eso le costaba llegar al área rival. Ni el estatismo de Maxi Rodríguez, ni la movilidad de Di María sirvieron para que Argentina consiguiera la pelota y por el otro lado Pjanic se adueñó del balón y fue Bosnia quien manejó la pelota con más claridad creando tres notorias situaciones de gol que tapó Sergio Romero, que fue el mejor argentino del primer tiempo.
El arquero a los 13 minutos se lució al detener un mano a mano con Edwin Dzeko, a los 40 le tapó un cabezazo al propio goleador del Manchester City y un minuto después un tiro libre envenenado a Hajrovic. También el propio Edwin Dzeko desvió un remate por arriba del travesaño.
Argentina defendía mal, a pesar de los cinco defensores, porque Zabaleta y Rojo tenían que recorrer todo el carril y siempre quedaban a contramano, y le faltaba juego, porque cuando Mascherano robaba la pelota, tenía que mirar para atrás o dársela a Messi en el círculo central, donde su habilidad pesa mucho menos de lo normal.
En el segundo tiempo, Sabella volvió a las fuentes con los ingresos de Fernando Gago y Gonzalo Higuaín y el equipo comenzó a manejar la pelota y ganar en confianza.
Messi tuvo más socios arriba y que Rojo se dedicara a defender (aunque tuvo un flojo partido) le permitió soltarse a Ángel Di María, que empezó a pesar con su habilidad en velocidad y a desbordar a una defensa bosnia que empezó a mostrar grietas.
En ese contexto llegó el golazo de Lionel Messi (que no marcaba en Mundiales desde 2006, porque en 2010 no hizo ningún gol) luego de una pared con Gonzalo Higuaín, que le devolvió con un toque sutil y le permitió vencer a Begovic con un tiro esquinado, que besó el poste y entró.
Argentina tuvo entre los 10 y los 25 del segundo tiempo sus mejores minutos, con Fernando Gago manejando el primer pase y con un Messi que volvió a desequilibrar con Higuaín como su mejor socio.
La Selección argentina recobró en parte su identidad, pero el gol de Bosnia, desborde por izquierda de Vedad Ibisevic y remate entre las piernas de Sergio Romero, que salió al bulto, volvieron a asustar al equipo y al público del Maracaná.
Argentina sufrió los últimos minutos, no porque Bosnia lo superara, sino porque el miedo paralizó al equipo, que se olvidó de tocar y empezó a rechazar. Sabella puso a Biglia por Agüero para tener más marca en la mitad de la cancha, y Bosnia mostró los dientes, pero no mordió.
La Selección ganó en el debut y ante el equipo a priori más fuerte de los rivales del grupo. Son tres puntos que sirven para soñar con una tranquila clasificación a octavos de final, pero el equipo tiene que mejorar futbolísticamente y recobrar la identidad que tuvo en las eliminatorias.
El técnico tiene que estar seguro del planteo táctico y no dudar hasta el final, para poner un equipo distinto al ideal y jugar de una manera que incomoda a Messi, Agüero y Di María. Argentina tiene cuatro jugadores desequilibrantes y no puede darse el lujo de dejar a alguno en el banco.


Dejá tu comentario