3 de febrero 2017 - 00:00

Trump “destruirá” la ley que impide a la religión inmiscuirse en política

Ya circula un borrador sobre una orden ejecutiva que beneficiará a instituciones vinculadas con la fe y limitará los derechos de los homosexuales. Se trata de un enorme gesto a los sectores conservadores.

sin titubear. Desde su asunción, Donald Trump anunció una catarata de reformas que cambiarán por completo la sociedad estadounidense.
sin titubear. Desde su asunción, Donald Trump anunció una catarata de reformas que cambiarán por completo la sociedad estadounidense.
Washington - El presidente estadounidense, Donald Trump, prometió ayer defender la libertad religiosa y "destruir" una ley que limita la participación política de los credos en un discurso en el que, además, prometió que va a "arreglar el mundo".

Según Trump, la libertad de religión es "un derecho sagrado" que actualmente está "bajo amenaza", tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Así lo afirmó en su intervención en el Desayuno Nacional de Oración, un acto que mezcla política y religión, y que se celebra tradicionalmente cada año en Washington el primer jueves de febrero.

Sobre la llamada Enmienda Johnson, que establece que los credos religiosos y otras organizaciones exentas de impuestos no están autorizados a hacer campaña o apoyar abiertamente a candidatos a cargos políticos, el mandatario estadounidense aseguró que la "destruirá totalmente". "Permitiré que nuestros representantes de la fe hablen libremente y sin temor a represalias", agregó, en un gesto enorme a los sectores conservadores que lo votaron.

Ese texto, vigente desde 1954 y cuyo desmantelamiento dependería del Congreso, establece que las confesiones religiosas no pueden involucrarse en actividades políticas y, si lo hacen, corren el riesgo de perder los beneficios de estar exentas de impuestos.

"El terrorismo es una amenaza fundamental a la libertad religiosa. Debe terminar y se terminará", remarcó Trump en otro momento de su intervención.

Además, dijo que su Gobierno hará "todo lo posible" para "proteger la libertad religiosa en esta tierra" y que Estados Unidos "debe ser siempre una sociedad tolerante donde todas las creencias sean respetadas".

Sobre las revelaciones del tono poco diplomático que empleó en conversaciones con otros dignatarios, dijo: "Créanme, cuando oyen hablar de las llamadas telefónicas duras que estoy teniendo, no se preocupen. Prácticamente, todos y cada uno de los países del mundo se aprovecharon de nosotros, pero eso no va a seguir sucediendo". "El mundo tiene problemas, pero vamos a arreglarlos, ¿de acuerdo? Eso es lo que yo hago, arreglo cosas", insistió.

Por otro lado, Trump sostuvo que los estadounidenses tienen que sentirse "seguros" y recordó que ha empezado a adoptar "acciones necesarias" para alcanzar ese objetivo, en alusión a su orden para vetar temporalmente la entrada a Estados Unidos a todos los refugiados y a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

"Queremos que la gente entre en nuestra nación, pero queremos gente que nos ame y ame nuestros valores, no que nos odie y odie nuestros valores", apuntó.

Precisamente ayer más de 100 legisladores demócratas de la Cámara de Representantes urgieron a Trump a retirar "inmediatamente" su orden sobre los refugiados y ciudadanos de países de mayoría musulmana, en una carta dirigida a su secretario de Seguridad Nacional, John Kelly.

En su discurso, el mandatario republicano no mencionó una posible orden ejecutiva sobre libertad religiosa, a pesar de que un borrador al respecto circuló en los últimos días y aparentemente incluye restricciones de derechos a los homosexuales.

El presidente sí compartió algunas reflexiones más personales, acerca de una Biblia que le regaló su madre y sobre la que juró el cargo el pasado 20 de enero, y también sobre las oraciones de "personas increíbles" a las que conoció durante la campaña y que, según dijo, fueron "una fuente constante de fuerza".

Agencias EFE y AFP