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Trump se divorció del ala dura republicana a semanas de los comicios
Furioso, el magnate trató de “débil” e “incompetente” al jefe de la Cámara baja, el influyente Paul Ryan. Y denunció un posible fraude electoral en su contra.
RESPALDO. La intención de voto a favor de Donald Trump se mantiene en un 35%, una cifra alta si se tienen en cuenta las fuertes polémicas protagonizadas por el magnate a lo largo de las últimas semanas.
"Como productor de las temporadas 1 y 2 de El Aprendiz les aseguro: en lo que respecta a las cintas de Trump hay cosas mucho peores. Es apenas el comienzo", tuiteó el productor Bill Pruitt.
Chris Nee, otro productor, sugirió en Twitter que Trump había usado términos racistas. The Huffington Post, que dijo haber obtenido una transcripción, afirma que Trump critica a una participante por su apariencia. "Su piel, su piel apesta, okay?", dice Trump, según la publicación, sobre una estrella de música country que apareció en el show. "Me refiero a su piel, necesita un puto trabajo dermatológico".
Asimismo, el enfurecido Trump sumó ayer un elemento a su ofensiva: la denuncia de un posible fraude en su contra el 8 de noviembre. "Tengamos los ojos abiertos de manera que no nos roben las elecciones", dijo en un acto político en Wilkes-Barre, Pensilvania. En el mismo, vaticinó que los comicios darán, con su victoria, una sorpresa como el "brexit".
Sus diatribas no se detuvieron en Ryan sino que alcanzaron al establishment republicano prácticamente en pleno, al que lanzó un desafío radical. "A pesar de haber ganado el segundo debate por paliza, es difícil hacerlo bien cuando Paul Ryan y otros ofrecen cero apoyo", escribió Trump.
"Los republicanos desleales son de lejos más difíciles que Hillary la Tramposa. Te atacan desde todas partes. No saben cómo ganar. Yo les voy a enseñar", afirmó. "Con la excepción de haber engañado a Bernie (Sanders) para dejarlo fuera de la nominación, ¡los demócratas demostraron siempre ser mucho más leales entre sí que los republicanos!", escribió en otro tuit.
Jason Miller, el principal asesor de comunicación de Trump, aseguró que la defección de Ryan "no cambia nada", porque la campaña presidencial "siempre estuvo impulsada por un movimiento de votantes de base, no por Washington" y su élite política.
Sin embargo, analistas coinciden en que, si bien los votantes que ya captó Trump no parecen dispuestos a abandonarlo en masa, la pérdida de respaldos en el partido lo limitará severamente para buscar a los que permanecen indecisos y tienen la llave del resultado.
Pero los republicanos también están atados. Para ellos no es sencillo priorizar las elecciones locales al Congreso sin una campaña armónica con su postulante a presidente. Ambas partes, Trump y sus detractores internos, pueden perjudicarse gravemente y no solo perder la Casa Blanca sino también el control del legislativo.
| Agencias ANSA, Reuters y EFE, |
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