28 de octubre 2011 - 00:00

UCR: sólo manda el que sumó votos

Era previsible: el resultado de la elección del 23 de octubre precipitó una batalla interna en el radicalismo que ya alcanza a los bloques de Diputados y el Senado, además de la mesa de conducción del Comité Nacional. Herido por un resultado mínimo, frente a la expectativa en la campaña, el radicalismo no obstante sigue siendo la segunda fuerza política también en el Congreso. Eso incluye cargos en los organismos de control, como la jefatura de la Auditoría General o el Consejo de la Magistratura. La pelea ya comenzó: Ernesto Sanz no continuará en el Comité Nacional, que debe renovar autoridades el 5 de diciembre. El mendocino ya ha dicho que quiere un cambio de dirigentes. También está en puja la conducción del bloque de senadores que hoy tiene el jujeño Gerardo Morales, otro candidateable para el Comité Nacional. En Diputados la situación es más complicada: desde Córdoba, Mario Negri ya pide que se le reconozca su mejor elección frente a Ricardo Gil Lavedra, que salió de la casi desaparecida UCR porteña.

La intensidad de la interna del radicalismo es directamente proporcional a las declaraciones de sus dirigentes. Cuando hablan públicamente sobre conflictos significa que el estallido está próximo; de lo contrario, todo en ese partido es secreto y oculto. Y por estos días está quedando claro que la presión de la interna UCR es demasiado fuerte, lo que prenuncia estallidos. Por lo pronto, y aunque suene obvio, debe recordarse que ningún grupo menciona a Ricardo Alfonsín como cabeza de ningún armado de conducción.

Hoy uno de los puntos centrales de la pelea es el Comité Nacional. Falta casi un mes para que se defina la sucesión de Ernesto Sanz en la presidencia partidaria. Hasta ahora el mendocino ha dicho que él no quiere continuar; tampoco en la conducción del bloque de senadores.

Un nuevo enroque hubiera sido lo más fácil de definir: el jujeño Gerardo Morales de nuevo a la conducción partidaria y el mendocino al Senado. Pero no parecen estar listas las condiciones.

Sanz definió esta semana su idea para una nueva conducción: «La dirigencia partidaria debe dar un paso al costado», dijo tras el fracaso electoral. No fue el mero resultado lo que impactó en la interna radical, sino el hecho de que el partido hubiera quedado relegado como opción frente a Hermes Binner y que ninguna de las estrategias que organizó el comité de campaña de Alfonsín hubiera dado resultado.

Pero luego hubo una definición de Sanz que abre distintas interpretaciones: «Tiene que dejarles lugar a los dirigentes que tuvieron éxito en las urnas», dijo el por ahora jefe partidario.

Eso incluye tanto al cordobés Ramón Mestre, ganador claro en su ciudad, como a Víctor Fayad, que aunque alabando a Cristina de Kirchner conquistó Mendoza Capital para la UCR o hasta el propio Morales, que se trajo de Jujuy la senaduría, un diputado y le aportó como minguno votos a Alfonsín.

Morales, que al principio junto con sanz impulsaron la candidatura de Alfonsín, intenta hacer equilibrio: «Después del resultado del 14 de agosto que Ricardo haya logrado casi mantener el voto que obtuvimos en esa elección me parece que es todo un mérito», dijo esta semana. Pero al mismo tiempo exige «revisar un poco lo que se ha hecho» durante la campaña.

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