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Ultiman primer canje de la deuda con los bancos
Hernán Lorenzino
La intención oficial es que la operación esté cerrada antes de fin de mes, y, en teoría, el miércoles 21 podrían efectuarse los anuncios correspondientes. Dependerá de las negociaciones y del tiempo político que se marque desde la residencia de Olivos. Ya las conversaciones con bancos están en cierta medida encaminadas en lo referente a la tasa de los nuevos papeles a ofrecer en reemplazo de los Préstamos Garantizados. Oscilaría en torno al 15% anual y variaría según la evolución de la Badlar. El plazo sería de 5 a 10 años en función del vencimiento de los Préstamos Garantizados a entregar. Actualmente, el stock de estos papeles llega a 14.000 millones de dólares, pero los que el Gobierno buscaría refinanciar son los que vencen en 2009, 2010 y, eventualmente, en 2011. Suman u$s 8.500 millones si se toma en cuenta sólo el capital, y u$s 9.700 millones de dólares incluyendo intereses.
Pero no es el único tema financiero en danza. Llamó la atención que en la contabilidad oficial figure en la última semana de diciembre un adelanto transitorio del Banco Central al Tesoro nacional por casi $ 6.000 millones. ¿Necesidades de fin de año? La raíz de ese asiento contable estaría en que por la Ley de Administración Financiera el Ministerio de Economía tiene que mostrar a fin de año que la deuda flotante (con proveedores y otros contratistas) está respaldada por dinero en cuentas oficiales. El mecanismo elegido por el ministro Carlos Fernández fue el de sacar provecho a la reciente modificación de la carta orgánica del BCRA y aumentar el uso de los adelantos transitorios, que pasó súbitamente de los $ 20.730 millones en noviembre a los $ 26.580 millones de fin de año. Se utilizaron a tal fin las cuentas que el Tesoro tiene en el BCRA. Precisamente ésta fue la condición que puso el BCRA: que los fondos se mantengan depositados en la entidad monetaria. Según fuentes oficiales, en los primeros días de 2009 ya fue revertido este asiento.
Para más adelante queda el canje de la deuda aún en default. Es para los que rechazaron la oferta efectuada en 2005 y que tuvo una aceptación del 76%. La intención oficial es que se concrete en este año, pero, claro, dependerá de cuanto suceda en Wall Street y en otra plaza importante, la residencia de Olivos. Es que deben alinearse dos astros: el fin a la crisis en Estados Unidos y el timing político que marque Néstor Kirchner. No será fácil encontrar esa conjunción estelar. Como sucedió en 2002, las expectativas con la Argentina en el exterior están tan devaluadas que en cierta medida reducen significativamente las exigencias de bonistas. Claro que atrás quedó otra premisa importante en el canje de 2008 que no pudo concretarse: que los bonistas paguen al país en cash para ingresar en esta nueva propuesta, la enésima que el país en su historia efectúa a un acreedor.


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