Washington - Los líderes demócratas del Congreso de EE.UU. esperan resolver en «las próximas horas» los últimos escollos para votar definitivamente un plan de res-cate de 15.000 millones de dólares para los «Tres grandes de Detroit» antes del viernes. Para General Motors, Ford y Chrysler, sumidos en una grave crisis de liquidez y al borde de un abismo, el tiempo apremia y el Congreso debe lanzarles ya el salvavidas.
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Desde el pleno del Senado, el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, predijo ayer sin asomo de duda que podría llegar a un acuerdo con la Casa Blanca sobre el préstamo de emergencia para las empresas «esta noche o mañana».
Asuntos pendientes
Reid reconoció que aún quedan «dos asuntos principales» que resolver en las febriles negociaciones iniciadas el viernes pasado para lograr una solución consensuada.
Fuentes legislativas dijeron que las trabas giran en torno a la autoridad que tendría un «zar del auto» para vigilar el manejo de los fondos y la reforma del sector, y el lenguaje que se incluirá en el texto sobre si la «viabilidad» de las empresas sería una opción o un requisito para acceder a los fondos. Eso refleja la preocupación sobre la forma en que los «Tres grandes de Detroit» devolverán el dinero de los contribuyentes. La Casa Blanca y los republicanos exigen que sólo se desembolse dinero a las empresas que demuestren «viabilidad» a largo plazo.
Reid prevé realizar consultas con el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell, y no está claro aún si la votación del plan comenzará en el Senado o en la Cámara de Representantes. Los demócratas necesitan el Sí de al menos 10 republicanos en el Senado y sin el impulso de McConnell, eso está en duda. La propuesta de entrada es un fracaso porque «no da garantías a los contribuyentes que, con razón, esperan seamos buenos custodios del dinero ganado con el sudor de su frente, que no se les pedirá desembolsar miles de millones de dólares más» a corto o largo plazo, según McConnell. «Esta propuesta no va lo suficientemente lejos. No exige rendición de cuentas ni de la gerencia ni del sindicato», se quejó.
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