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Últimos intentos ante la escalada de precios
Una, en el Banco Central (BCV), que adquiere mayor poder y menor independencia. Podrá intervenir como prestamista, comprador o vendedor tanto de moneda extranjera como de títulos en divisa. También le tocará crear un mecanismo para asignar esas divisas para el comercio exterior, tarea que, hasta fines de 2009, venía cumpliendo la Cadivi (Comisión de Administración de Divisas).
El tiempo pretérito tiene su explicación: con la devaluación del bolívar de un 20% de principios de enero, y el nacimiento de dos cotizaciones oficiales para el dólar (a 2,60 bolívares para las importaciones prioritarias y a 4,30 para el resto), sumado a la caída del precio del petróleo en una economía que depende en un 80% de esa renta, con la drástica merma de dólares aportados por PDVSA a las arcas oficiales, la Cadivi dejó de repartir divisas para las operaciones de comercio exterior. Y empantanó, por sobre todo, la adjudicación del dólar «preferencial» a 2,60.
Algunas trasnacionales ya llevan 55 meses sin ver un «verde Cadivi» y, para repatriar esos dólares, optaron por comprarlos en el mercado negro. Consecuencia: el dólar permuta o paralelo, que en enero se cotizaba a 6 bolívares, ayer superó los 8,3.
Por otra parte, en lo que va del año, ni PDVSA ni el Fonden (Fondo de Desarrollo Nacional, entidad financiera que recibe las ganancias «excedentes» de PDVSA sin pasar por control presupuestario) inyectaron divisas. Con lo cual, ambas entidades dejaron de actuar como reguladores del mercado cambiario.
La segunda reforma, que se votaba ayer en la Asamblea Legislativa venezolana, trae cambios a la Ley de Contratos Ilícitos Cambiarios. En primer lugar, se amplía la definición de «divisa» para abarcar, de ahora en más, títulos, bonos y valores denominados en moneda extranjera.
Probabilidad
No es todo. Lo más probable es que se apruebe la propuesta legislativa presentada por el ministro de Finanzas, Jorge Giordani, por la que se restringiría la actuación de las casas de corretaje bursátil a corretaje sólo para algunas transacciones en divisas (indicadas desde el BCV). Por otra parte, el Central sería el operador exclusivo para bonos y títulos.
Las reformas, claro, son respuestas político-ideológicas a la caza de brujas pedida por Chávez el último fin de semana contra los «especuladores del mercado» y los «ataques del sector productivo». Que, en definitiva, no son más que reacciones frente a las políticas de expropiación, control de cambio y restricción de divisas.
Pero, además de concentrar en el arbitrio chavista las divisas del comercio exterior, estas medidas ensanchan la ruta para las transacciones preferenciales que el Gobierno bolivariano ya viene aplicando a través de artilugios como los fideicomisos, que ya beneficiaron, según dice la oficial Agencia Bolivariana de Noticias, a 450 empresas. Entre ellas, muchas de la Argentina. Valijas de Antonini Wilson mediante o no.


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