El acuerdo, que implica una pausa en la crisis política de Washington, fue sellado por líderes del Senado; el jefe de la mayoría demócrata, Harry Reid, y el de la minoría republicana, Mitch McConnell, y logró 81 votos a favor contra 18 en esa cámara. Al cierre de esta edición, se esperaba que el proyecto fuera tratado por la Cámara de Representantes, donde se daba por descontada su aprobación luego que su titular, el republicano John Boehner, se comprometió a no bloquearlo como había ocurrido el martes.
Aun con este obstáculo superado, la solución será temporal y dejará abierta la posibilidad de una nueva paralización parcial del Gobierno a principios del próximo año.
"Debemos dejar de fabricar crisis", afirmó el presidente Barack Obama tras la aprobación en el Senado. Fortalecido por este desenlace, anunció que irá por la reforma migratoria y dijo estar dispuesto a "trabajar con todos".
El texto, muy cercano a lo que pedía la Casa Blanca, autoriza al Departamento del Tesoro a emitir deuda hasta el 7 de febrero (a pesar de que tendría herramientas para ampliar temporalmente esa capacidad más allá de esa fecha si el Congreso no actúa a principios de 2014) y reabrir hasta el 15 de enero las dependencias públicas que fueron cerradas el 1 de octubre, cuando el Congreso fracasó en acordar una ley de presupuesto. Desde entonces 800.000 funcionarios están de licencia sin goce de sueldo, el cual se les pagará retroactivamente.
Además, se creará una comisión para negociar un presupuesto 2014, que deberá incluir nuevos recortes al gasto público y la reducción del déficit a más largo plazo. El grupo tendrá como fecha límite para llegar a un acuerdo el día 13 de diciembre.
Ayer, a horas de que Estados Unidos ingresara en inédita cesación de pagos de su deuda de 16,7 billones de dólares, el acuerdo bipartidista cercó a Boehner y lo obligó a comprometerse a no bloquear esa iniciativa.
"Bloquear el acuerdo no es nuestra estrategia", dijo y prometió seguir combatiendo "la catástrofe que representa la ley de reforma de la salud", promulgada por Obama (ver aparte) y que fue la excusa utilizada para demorar desde inicios de mes un acuerdo.
Posteriormente, en una entrevista, agregó que "no hay motivo para votar 'no'" y reconoció que los republicanos, "simplemente, no ganamos" la batalla.
Boehner trató de recabar ayer el apoyo del sector más conservador de su partido, el Tea Party, pero fracasó y se esperaba que el pacto para restablecer la totalidad del funcionamiento de la administración federal y evitar caer en default se lograra con el voto de los representantes demócratas y los opositores moderados.
El manejo de la postura de la Cámara baja -intransigente en los requerimientos de frenar la ley conocida como Obamacare- que realizó Boehner fue duramente cuestionado por Obama, quien acusó al republicano de ser "incapaz de controlar a su grupo parlamentario". "En muchos momentos habíamos hallado un acuerdo. Pero luego él cambiaba de idea diciendo que no podía controlar a los suyos", reveló sobre las negociaciones que se mantuvieron en los últimos días.
La disputa inicial sobre la reforma de la salud se transformó en un conflicto mayor sobre el límite de endeudamiento, con la amenaza de que Estados Unidos dejara de cumplir sus obligaciones, lo que traería repercusiones en los mercados y las economías globales.
Por su parte, el influyente senador republicano John McCain consideró antes de la votación que el acuerdo marcaba "el fin de una odisea de agonía". "Es uno de los capítulos más vergonzosos que vi en los años que pasé en el Senado", sostuvo y exigió a sus correligionarios no ligar sus demandas al Obamacare al límite de endeudamiento o al financiamiento federal.
| Agencias AFP, EFE, ANSA y Reuters, |
y Ámbito Financiero


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