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Un brindis K entre Moyano, el 7D y otro bicentenario
Cierre de año con anticipos y memorias. De versiones, cálculos y ausencias
- Debe ser, señor diputado, porque últimamente usted anda votando raro.
Como en un reencuentro de excompañeros, el chiste fue festejado aunque todos los comensales lo conocían. Involucró a Jorge Yoma y a Julián Domínguez y circuló como humorada sobre desperfecto en el sistema de votación, pero con condimento político en la sobremesa.
El primero protagonista ausente y el segundo exultante, anteanoche, en un restorán del Puerto Madero donde los diputados K despidieron el año entre rumores, expectativas por los días que vienen y ensayos retóricos sobre los movimientos de un exaliado: Hugo Moyano.
Antes de entrar en la pendiente de diciembre, que los mantendrá entretenidos con otros asuntos, los legisladores fueron convocados por Domínguez y el jefe del bloque del FpV, Agustín Rossi, y para darle rango oficial, estuvo y habló último el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina.
De manual, asado -quejas, de algunos, por el menú-, sobremesa con declaracionismo hipercristinista a cargo de, por orden de aparición, Rossi, Domínguez y Abal Medina y el final con la troupe de pie golpeando las mesas para marcar el ritmo de «La Marcha Peronista».
Motivos para el festejo tenían casi todos los presentes. En particular Domínguez, que unas horas después renovaría al frente de la Cámara en medio de adulaciones de propios y extraños. En esos halagos hay que rastrear por qué legisladores de andar sinuoso permanecen orgánicamente en el dispositivo K.
Un sector del microcosmos PJ, con oídos y extensiones en despachos oficiales, susurra un destino ministerial en marzo para el canciller de Chacabuco, pero en Rodizio evitaron decirlo en voz alta. «Es que ahí estaba Abal Medina», dijo, entre guiños, un asistente.
Se repartían en las mesas Carlos Kunkel, que patentó la frase del «golpe institucional» de la Justicia, José María Díaz Bancalari, el exabogado moyanista Héctor Recalde, los neocamporistas Andrés Larroque, «Wado» De Pedro y Mayra Mendoza.
También María Teresa García, Mario Oporto y Gastón Harispe de Octubres, mezclados con el metalúrgico Carlos «Ruso» Gdansky, único dipusindical por la ausencia de Omar Plaini y Facundo Moyano, de oportunos faltazos porque un rato antes Hugo Moyano había convocado a una movilización contra el Gobierno para el 19 de diciembre.
La elección de la fecha fue motivo de reproches al camionero porque, dijeron, apunta a generar el clima precrisis al hacer coincidir la marcha con el aniversario de los días que precipitaron la caída de Fernando de la Rúa en 2001. Memorias del presente.
«El 19 y el 20 de 2001 Moyano ordenó no movilizar y Víctor De Gennaro hizo lo mismo, pero ahora movilizan contra Cristina», fue el argumento que cruzó las mesas, mechado con pronósticos autocomplacientes sobre la teórica masividad del acto del 9 de diciembre en Plaza de Mayo que convoca el Gobierno bajo el título de «Día de la Democracia».
Un eufemismo porque el desfile de dirigentes por Casa Rosada y los preparativos en el Congreso tienen como objetivo garantizar una movilización que le sirva a Cristina de Kirchner para, aun sin decirlo, contrarrestar con las marchas del 13S, 8N y 20N, aunque ésta tuvo una dimensión notablemente menor que las demás.
Se hablaba, entre expertos en actos y convocatorias -algunos tuvieron que ver con las jornadas 2001- que podría tratarse de un apuesta fuerte si, como dicen en Gobierno, se convierte en un «mini» Bicentenario, en referencia a la masiva concurrencia a los festejos de 2010.
Uno de los diputados tiró, ante las miradas sospechosas de los demás, que se esperan más de 300 mil personas y luego estiró la cifra al medio millón de asistentes sólo en Capital, donde además de un festival habrá ferias y espectáculos a lo largo del día, y en distintos puntos de la Ciudad.
En paralelo -contaban quienes están cercanos a la organización que, dicen, Cristina de Kirchner sigue al detalle- la celebración se repetirá en otros 25 puntos del país, mecanismo que blanqueará tensiones con algunos gobernadores, como José Manuel de la Sota.


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