21 de junio 2017 - 00:00

Un largo camino por recorrer

Según el INDEC, la desocupación alcanzó 9,2% en el primer trimestre de 2017. Si bien en los primeros meses del año el desempleo tiende a crecer por cuestiones estacionales, el aumento de 1,6 punto porcentual respecto del cuatro trimestre de 2016 preocupa porque excede dichos motivos. El incremento de la desocupación se explica por el retroceso de la tasa de empleo (-0,6 punto porcentual respecto de fines de 2016, en línea con lo observado en períodos similares en el pasado) y por un aumento de la participación laboral (+0,2 punto porcentual respecto del cuarto trimestre de 2016, por encima de lo observado en períodos similares en el pasado).

Cerrado el "primer año" completo de información del mercado laboral (segundo trimestre de 2016 al primero de 2017) desde que el INDEC recuperó estadísticas confiables, luce interesante compararlo con el "último año" antes de su intervención (segundo trimestre de 2006 al primero de 2007). Así, en 10 años la desocupación bajó 2 puntos porcentuales pero sólo por una menor participación de la población en el mercado laboral (tasa de actividad). De hecho, la tasa de empleo se mantuvo estable, lo que significa que la creación neta de empleo apenas trepó al mismo ritmo que la población en la última década.

Revertir el escaso dinamismo del empleo será clave para reducir la tasa de desocupación y la pobreza. Pero esto no será sencillo, en nuestro país existen diversos impedimentos que frenan la expansión de la ocupación. Entre ellos se encuentran: una perspectiva oficial de crecimiento acotada (el Gobierno habla de una expansión sostenida en torno del 3% anual); una planta del sector público saturada (no puede seguir aumentando por el creciente déficit fiscal); un costo laboral unitario en dólares elevado (por el atraso cambiario y una presión tributaria asfixiante); una porción de la mano de obra con escasa empleabilidad; y un avance tecnológico que anticipa que en el futuro muchos puestos de trabajo serán sustituidos por máquinas.

El camino al pleno empleo luce tan desafiante, que la única forma posible de llegar a buen puerto es implementando políticas de Estado.



(*) Economista jefe de Ecolatina