8 de diciembre 2014 - 00:00

Un México de luto se conmociona por otra desaparición

 Ciudad de México - La desaparición de un estudiante de 18 años, ocurrida en Iguala (Guerrero), pese a la fuerte presencia de tropas federales, conmocionaba ayer a México mientras que los familiares de los 43 alumnos desaparecidos en esa misma ciudad temían lo peor luego de que se confirmara que los restos hallados en un río correspondían a uno de los jóvenes.

Mientras la familia de Alexander Mora, hasta ahora el único identificado de los 43 jóvenes desaparecidos el 26 de septiembre en Iguala, lloraba su muerte, el diario mexicano Excélsior denunció ayer que el 26 de noviembre, cuando ya la ciudad estaba fuertemente custodiada por tropas federales, el estudiante Ezequiel Chávez, de 18 años, fue secuestrado por cuatro hombres en una avenida céntrica, a plena luz del día y "frente a varios testigos".

Su padre, Javier Chávez, dijo que denunció el caso ante el Ministerio Público de Iguala, la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, entre otros organismos, pero hasta hoy no había tenido noticias sobre el paradero de su hijo.

El nuevo desaparecido, que estudia en la Preparatoria 32 de la Universidad Autónoma de Guerrero y manifestó vocación por estudiar geología, fue subido por sus captores a una camioneta blanca, según afirmó una vecina.

En tanto, ayer el procurador general de México, Jesús Murillo Karam, confirmó que los estudios de ADN realizados en la Universidad de Innsbruck, en Austria, con asesoramiento de peritos argentinos, dieron como resultado que los restos de tejido óseo hallados en una bolsa en un río corresponden a uno de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala.

Los restos de Mora, de 19 años y el pequeño de ocho hermanos, fueron encontrados en la misma zona del estado de Guerrero (sur) donde sicarios de un cartel declararon haber asesinado a los jóvenes e incinerado sus cuerpos.

Ahora, el padre de Alexander está a la espera de que le envíen los restos de su hijo, apenas un hueso y una muela, para darles sepultura.

En su humilde vivienda de la comunidad de El Pericón (Guerrero), la familia lo recordaba ayer como un joven alegre cuyo sueño era ser maestro para sacar adelante a su padre viudo. Vecinos, amigos y compañeros estudiantes fueron llegando a la vivienda de la familia donde no llegó ni llamó ningún representante del Gobierno, lamentaron.

Por su parte, los padres de los demás jóvenes desaparecidos aseguraron ayer que no cesarán su búsqueda y sus protestas contra el Gobierno hasta encontrar a los otros 42 estudiantes. Hasta el momento se han negado a aceptar que sus hijos están muertos por no contar con ninguna prueba de ello más que las declaraciones de algunos sicarios que participaron de la brutal matanza.

En caso de que los 43 estudiantes hayan sido asesinados, sería una de las peores masacres de la violencia que vive México desde el lanzamiento de una ofensiva militar contra el narcotráfico en 2006. Más de 80.000 personas fueron asesinadas y 22.000, desaparecidas desde entonces.

En un contexto de indignación nacional y fuertes protestas por el crimen, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, se apresta hoy a recibir a jefes de Estado de América Latina, España y Portugal en la XXIV Cumbre Iberoamericana de Veracruz (este).

Agencias AFP, DPA y ANSA