10 de enero 2017 - 00:00

Una mafia narco de San Pablo apunta a los países vecinos

El Primer Comando de la Capital, involucrado en las recientes guerras carcelarias, busca controlar todo el ciclo de la cocaína.

San Pablo - El Primer Comando de la Capital (PCC), el mayor grupo criminal brasileño que ha sido protagonista de las masacres carcelarias de los últimos días, inició una expansión territorial por todo Brasil y busca ampliar sus negocios en Paraguay, Bolivia, Colombia y Perú para dominar el ciclo del tráfico internacional de drogas ilícitas, afirmó ayer Vladimir Aras, secretario de Cooperación Internacional de la Procuración General del país.

Incluso, afirmó el secretario de la fiscalía, la desmovilización de la guerrilla de las FARC en Colombia puede generar nuevos desocupados en la región amazónica que podrían ser cooptados para el narcotráfico por las organizaciones brasileñas.

Según la Procuración, el brasileño PCC, surgido en San Pablo, busca el monopolio del crimen organizado en Brasil y tiene como objetivo dominar toda la cadena productiva del narcotráfico.

"Los países vecinos tienen sus propios grupos criminales que pueden asociarse a los nuestros o entrar en conflicto con ellos. Es el escenario para los próximos años: si habrá asociación o una guerra entre estos grupos", dijo el Aras, quien está a favor de despenalizar la tenencia y el consumo de las drogas.

El PCC y sus rivales de Comando Vermelho (Rojo, de Río de Janeiro) y la Familia del Norte protagonizaron las masacres de presos de la última semana, con 103 falle-

cidos, muchos de ellos en forma siniestra, como decapitaciones y también acciones en las cuales se les extraída el corazón, en los presidios de Manaos y Roraima, en el norte amazónico.

Derrame

"Es natural que veamos al PCC ir al norte amazónico del país, buscando regiones fronterizas con Paraguay, Bolivia, Perú y Colombia. El interés es dominar el ciclo productivo de la cocaína, de la producción a la distribución, sea el cliente Brasil, Europa o Estados Unidos. El avance se da porque en esas regiones las fronteras son más porosas, con poco control de ambos lados", dijo el funcionario judicial al diario Folha de Sao Paulo.

Para el especialista, estas organizaciones forman parte de otras que según él deben tener un mayor control sobre lavado de divisas para "descubrir quienes se llevan la fortuna del narcotráfico".

En ese marco, el fiscal dijo que en el caso de Colombia, "la desactivación de las FARC en virtud del acuerdo de paz crea una preocupación lateral, como qué harán las personas desmovilizadas, los exguerrilleros. La pregunta es si podrán de algún modo ser reclutados por las organizaciones criminales que operan en el norte de Brasil".

Agencia Telam

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