Washington - Barack Obama se declaró ayer conmocionado tras conocer que un soldado estadounidense abrió fuego y mató a cinco de sus compañeros en una base militar en Irak.
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Según afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, el tiroteo registrado en la clínica de la base militar estadounidense de Camp Liberty, en Bagdad, constituyó «una tragedia terrible».
Obama se reunió de urgencia con el secretario de Defensa, Robert Gates, para analizar lo sucedido. De acuerdo con sus superiores, el agresor «se encuentra actualmente detenido».
Este tipo de incidentes eran frecuentes durante la guerra de Vietnam, en los años 60 y principios de los 70. Además, el de ayer es el peor episodio de este tipo que se registró en Irak desde el comienzo de la invasión norteamericana en marzo de 2003.
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