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Una presidenta popular; un partido en crisis
Michelle Bachelet vive una paradoja: por un lado, se retira del poder con una popularidad récord, pero, por el otro, los candidatos al Congreso de su Partido Socialista lo pasaron mal el domingo.
La debacle podría empeorar el 17 de enero si finalmente sus compatriotas ratifican en segunda vuelta el retorno de la derecha al poder, liderada por el millonario Sebastián Piñera.
Entre los miembros del partido oficialista primaba ayer la sensación de decepción. Los socialistas sufrieron la caída de varios parlamentarios que llevaban casi dos décadas en ejercicio, además de padecer la fuga de votantes que siguieron en la carrera presidencial y parlamentaria al diputado Marco Enríquez-Ominami, un ex correligionario de Bachelet.
Menos senadores
El mayor retroceso, que se suma a un porcentaje menor de alcaldías desde 2008, ocurrió en el Senado. El partido de Bachelet quedó con nueve escaños sobre un total de 38. En la Cámara baja bajó de 15 a 11 asientos, de un total de 120.
Así, Bachelet, que se retira con una popularidad del 80%, no dispondrá de una fuerte base política para lanzar su eventual campaña de regreso.
La variopinta Concertación, mientras tanto, lucha por sacarse el sabor amargo que le dejó la primera vuelta e intenta mostrarse unida y renovada de cara a la próxima contienda. El triunfo en el bloque depende de «construir una nueva mayoría social y política», dijo el presidente del oficialista Partido por la Democracia, Pepe Auth, electo diputado el domingo.
Incertidumbre
El dirigente agregó que, además, es necesario «abrir los brazos no sólo a los electores, sino también a los protagonistas de las campañas de Marco Enríquez-Ominami y Jorge Arrate».
La segunda vuelta del 17 de enero, pese a la ventaja inicial de la derecha, asoma como la elección más incierta desde 1970, según todos los analistas y sondeos.
Agencias DPA y ANSA


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