- ámbito
- Edición Impresa
Una verdadera decepción nacional
Luciano Monzón intenta rematar ante el cruce de Palmer. La Selección de Maradona volvió a decepcionar ante el rival más flojo que enfrentó.
La Selección jugó como lo que realmente es: «Un rejunte de jugadores locales que sólo tuvieron dos prácticas entre ellos», por eso más allá de la forma que se distribuyó en la cancha (un clásico 4-4-2) no tuvo juego colectivo y apenas un par de sociedades fortuitas, como la que quisieron hacer por izquierda Luciano Monzón y Federico Insúa, compañeros en Boca, o la que no lograron por derecha Patricio Toranzo y Gabriel Mercado, porque no se conocen y no se animaron a relevarse. Jamaica fue lo que se esperaba de Jamaica, una selección humilde que jugó un fútbol humilde, tratando de tener la pelota lo más lejos posible de su arquero.
En el primer tiempo las llegadas del equipo de Maradona fueron muy tibias, un remate de media distancia de Luciano Monzón y dos errores de cálculo del arquero Dwayne Miller.
En el segundo, el gol de Johnson hizo que a este panorama se le agregará la desesperación, y la Selección mostró su peor cara.
Desordenada, sin juego, marrando pases de 5 metros, llegó al empate faltando 6 minutos con un tibio cabezazo de Palermo que cualquier arquero de primera hubiera atajado y ganó en un remolino en el área que creó el propio arquero pifiando en dos salidas. La Selección ganó y nada más.


Dejá tu comentario