17 de noviembre 2010 - 00:00

Una vida en las tinieblas que inspiró a Hollywood

Víctor But es un ex espía de los servicios soviéticos que se convirtió en un hombre de negocios tras el colapso del comunismo. Su servicio de transporte aéreo a gran escala pronto mutó al oscuro tráfico ilegal de armas.
Víctor But es un ex espía de los servicios soviéticos que se convirtió en un hombre de negocios tras el colapso del comunismo. Su servicio de transporte aéreo a gran escala pronto mutó al oscuro tráfico ilegal de armas.
Bangkok - El ruso Víctor But es sospechoso de haber suministrado armas de todo tipo a guerrillas de todo el mundo, infringiendo embargos, y de haberse embolsado con ello cientos de millones de dólares. Su familia, en cambio, habla de él como de un humanista.

Hollywood llevó en su momento a la gran pantalla la historia sobre un traficante de armas protagonizada por el actor Nicolas Cage, quien con su interpretación dio una lección de falta de escrúpulos y vileza. «En el mundo hay 550 millones de armas, es decir una por cada doce personas. Digo yo... ¿cómo se arman las otras once?», afirma en el filme de 2005 al esbozar una cínica sonrisa. La Justicia estadounidense considera que el personaje encarnado por Cage es en la vida real el ruso Víctor But. Durante años fue tristemente célebre como el «Mercader de la muerte».

But, de 43 años, domina el ruso, el uzbeco, el inglés, el francés, el portugués y el árabe, entre otros idiomas. Se lo acusa de haber proporcionado armas a dictadores y guerrillas en todo el mundo, aunque él siempre lo ha negado indignado. «Nunca trafiqué con armas», sostuvo tras su detención en Tailandia en marzo de 2008. «No hay ninguna prueba que sustente tales acusaciones», agregó. Sin embargo, centenares de documentos fruto de varias investigaciones afirman lo contrario, entre ellos informes de Naciones Unidas.

Investigadores definieron a But en 2000 como uno de los peces gordos en el negocio ilegal del contrabando de armas. Un informe de la ONU de 2001 lo define como «ex oficial de la Fuerza Aérea sospechoso de mantener vínculos con el crimen organizado en Rusia». «Tiene la mayor flota de aviones privados Antonov del mundo, ha suministrado material militar a todas las regiones conflictivas en África, visitó en 1999 a varios fabricantes de armas en Bulgaria», añade.

El hecho de que But permaneciera durante tantos años impune probablemente se deba a sus magníficas relaciones con numerosos servicios secretos, opinó el experto militar ruso Pavel Felgenhauser. «Si no, difícilmente se habría podido mover con tal libertad durante tantos años, no sólo en Rusia, sino también en el extranjero, pese a la orden internacional de captura», indicó.

But, nacido en 1967 en Dushambé, Tayikistán, ingresó al servicio secreto del ejército durante la desintegración de la Unión Soviética.

Tras la desintegración de la URSS, ejerció como traductor para la Fuerza Aérea rusa en la base militar de Vitebsk, donde alcanzó el rango de teniente, y se enroló en el Servicio Federal de Seguridad (antigua KGB), tras lo cual emigró a Bélgica en 1995.

Unos años después, en 1998, trasladó su domicilio a los Emiratos Árabes Unidos, donde residía en el momento de su detención con su esposa, Ala, y su suegro, Zuiguin, quien, según un informe de la ONU, ocupó un alto cargo en la KGB.

Más tarde vio la oportunidad de oro de comprar aviones viejos y contrató pilotos. Las flores fueron la primera mercancía con la que comerció. A éstas se sumaron pronto otras, como alimentos, aparatos electrónicos y máquinas. Según afirmó en su momento But, él nunca tuvo conocimiento de que clientes escondieran alguna vez armas entre sus mercancías.

Sin embargo, su cartera de clientes es el «quién es quién» en el mundo de los dictadores y rebeldes armados. Entre ellos está el presidente de Liberia Charles Tay, el temido líder rebelde Jean-Oerre Bemba del Congo y sanguinarios dirigentes guerrilleros en Angola y Nigeria. Se dice de él que suministró armas a los niños soldados en Sierra Leona, a los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a los talibanes en Afganistán. Y también hizo negocios con el Gobierno estadounidense.

De acuerdo con la Fundación Jamestown en Washington, But transportó por aire armas a Bagdad durante los primeros meses de la guerra en Irak por encargo norteamericano.

En algún momento, tras los atentados terroristas de 2001, la historia dio un giro. Investigadores le siguieron la pista y los aviones de But se vieron en aprietos. El «hombre de negocios» se retiró a Rusia, donde se instaló con su mujer y su hijo en una vivienda de lujo. En ese momento But, como mucho, ya sólo movía los hilos a distancia. Amigos y allegados lo describieron en conversaciones con el semanario alemán Der Spiegel como un padre de familia íntegro que lucha por salvar África y la selva tropical.

Sin embargo, parece que la ambición volvió a apoderarse una vez más de él cuando presuntos rebeldes de las FARC le propusieron un negocio por una suma millonaria. But accedió a acudir a un encuentro en Bangkok y cayó en la trampa que le tendieron agentes estadounidenses cuando les aseguró que sus misiles tierra-aire eran idóneos para abatir aviones de EE.UU.

El proceso judicial que se avecina será sin duda emocionante. La agencia estatal RIA Novosti vaticina uno de los mayores «escándalos políticos y de espionaje» en caso de que But «cante».

Agencia DPA

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