Van a emergentes u$s 165.000 M: la Argentina, voyeur

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Mientras la Argentina debió inyectarles títulos de deuda a la ANSES, al PAMI, a la AFIP, a fondos fiduciarios y hasta se requirieron transferencias del BCRA, en el resto de los mercados emergentes se vivió una auténtica fiesta. Los gobiernos y las empresas de la región obtendrán fondos por u$s 165.000 millones este año, según informe del JP Morgan. Hace una semana, Uruguay volvió a marcar el sendero económico y lanzó un bono por u$s 500 millones con vencimiento en 2025. La tasa: un 6,875%, lo que implica sólo 3,4 puntos porcentuales por encima de lo que paga el Tesoro de Estados Unidos. El Salvador, con un presidente recientemente asumido, Mauricio Funes, de centroizquierda, y su partido, una guerrilla reconvertida a la política (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional), se apresta a lanzar un bono global en octubre por u$s 800 millones dentro de un plan por un total de u$s 1.800 millones.

En el ínterin, la Argentina intenta, aunque más no sea, cerrar 2009 con alguna emisión. No lo hace tanto por amor al mercado, sino más bien por la necesidad, dado que se encuentra encerrada: debe ajustar las cuentas públicas o pedir prestado. El Plan Boudou contempla el lanzamiento de un título antes de fin de año. Por lo pronto, se deberá antes reducir aún más el riesgo-país. Ayer clausuró a casi 800 puntos, con papeles como el BODEN 2012 rindiendo aún un 14% anual en dólares. El viaje del ministro de Economía a la cumbre del FMI-Banco Mundial en Estambul tiene incorporado como gran apuesta en el mercado el lanzamiento de la reapertura del canje efectuado en 2005 a los tenedores de papeles en default. Puede haber anuncios en la capital turca. En la agenda del ministro Boudou están previstas para el próximo fin de semana presentaciones ante inversores organizadas por bancos. Difícil que haya contactos de esa naturaleza simplemente para repetir promesas. Pero en definitiva la luz verde para los anuncios provendrá de la residencia de Olivos. Ahora bien, ¿hay tiempo como para cerrar una oferta a los bonistas antes de fin de año? Muy poco. En teoría, en el mejor de los casos, sólo hay 60 días, incluyendo los trámites ante la Securities and Exchange Commission y el plazo que se asigne para las recepciones de las ofertas. Por este motivo en Estambul, o a los cinco días siguientes, deberán traducirse en hechos las promesas si es que se quiere comenzar el año del Bicentenario con casi la totalidad de la deuda en default ya reprogramada. Concretamente, se debe dar por decreto el mandato a los bancos y luego obtener la luz verde del Congreso a la transacción.

Una encuesta del JP Morgan en setiembre, efectuada a casi 100 inversores con activos por u$s 270.000 millones, reveló que el 75% de ellos espera que haya avances sustanciales en al menos uno de los tres temas pendientes (default con bonistas, FMI y el Club de París) en la próxima cumbre en Estambul. Esto quiere decir que si no se efectúan anuncios en la capital turca, la decepción será importante. Lo único que puede jugar a favor es que los papeles argentinos siguen retrasados en cuanto a su rendimiento, y, por lo tanto, la caída ante el silencio oficial no sería sustancial. Además, estará siempre latente como amenaza que súbitamente el Gobierno decida ponerse al día con estas tres tareas pendientes. Lo que está claro por lo menos es que las probabilidades de un nuevo default de la Argentina se esfumaron. El JP Morgan también estima en su último informe sobre emergentes que se requiere, en 2010 y 2011, una escasa emisión de deuda, cerca de 3.800 millones de dólares por año, manteniendo un superávit primario del 1% del PBI, y lo que es ahora una política inédita en la plaza emergente: aplicar bonos a los organismos públicos restando posibilidades de crédito a empresas locales y siendo un voyeur de lo que sucede en la región.

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