Verna promete a UCR no votar DNU de reservas

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• Pampeano pide proyecto de ley.
• Ayer, el Gobierno ofreció tratar ley aclaratoria, pero sin derogar decreto

El pampeano Carlos Verna siempre supo cuidar su posición en el Senado y convertirse en pieza estratégica. Lo hizo cuando fue senador en los 90 y ahora nuevamente. Tras esperar la definición del resto de los grupos de oposición y oficialismo, está hoy en condiciones de definir la ratificación o no del DNU que creó el Fondo del Bicentenario o, lo que es similar, condicionar los dos años que le quedan de Gobierno a Cristina de Kirchner. Él, junto a la otra senadora por La Pampa, María Higonet, pueden hacerle perder la última chance al Gobierno de salvar ese fondo. Aunque ayer se sumó un peligro para la oposicion: el oficialismo ya se entusiasma con sumar el voto de la Liberal correntina Josefina Meabe que hasta ahora no se definió sobre el polémico DNU.

Verna habla poco, pero ayer le dijo al radical Gerardo Morales que no está dispuesto a ratificar el decreto de necesidad y urgencia 2.010/09, el del Bicentenario que se ha convertido ya en otra Resolución 125. Son los dos votos que la oposición necesita para ganarle al kirchnerismo en el Senado, cuando en Diputados el Gobierno ya da por perdida la pelea.

Matices

Pero todo tiene sus matices. Verna afirmó que no vota el DNU, como ya lo dijo en la reunión de Labor Parlamentaria que convocó la oposición en enero para apurar el tratamiento de ese decreto. Pero el pampeano no está en contra de utilizar reservas para cancelar deuda con bonistas: quiere transformar el DNU en una ley. Ayer el oficialismo llegó a ofertar una ley paralela aclaratoria del decreto, pero nunca derogarlo.

La necesidad de tratar el uso de reservas por ley que pide Verna es una posición similar a la que sostienen otros opositores; inclusive el propio radical Morales llegó a ofrecerle al kirchnerismo en medio de las discusiones en la Bicameral que enviara un proyecto de ley sobre el uso de reservas para aplicar a deuda y sería contemplado. Fue una salida que la UCR, aunque después votara en contra de un proyecto así, le planteó al Gobierno y que le costó luego que se acusara a Morales y a Ernesto Sanz de avanzar en un nuevo Pacto de Olivos.

En el medio de esas conversaciones con Morales y el resto del peronismo disidente, Verna coló otros temas como la conformación de comisiones en el Senado y su vocación de volver a presidir alguna de ellas, pero siempre parado en la vereda de enfrente al Gobierno.

Verna también habló con el oficialismo. Mientras en la Casa Rosada lo vienen siguiendo desde La Pampa para intentar un acuerdo, el senador ya fue claro en sus conversaciones con Pichetto: «Decreto no, pero si mandan una ley la apruebo».

Parece fácil, pero es quizás el camino más difícil para el Gobierno. Ese requisito de Verna contempla un primer paso: que Cristina de Kirchner debe reconocer que su DNU sobre las reservas no tendrá vigencia, ni por el Congreso, ni por la Justicia.

Ese proyecto de ley que exige Verna requeriría, además, de un acuerdo con la oposición. Un DNU necesita ser ratificado sólo en una cámara para que tenga vigencia de ley; una ley debe votarse en las dos para ser sancionada. De ahí parte del empecinamiento oficial en que el decreto de Cristina de Kirchner siga con vida.

Sea cual fuere el camino de la ratificación del DNU, por sí mismo o incorporado en una ley, hoy el Gobierno tiene el camino trabado en el Congreso. No parece lógico que el pampeano Verna se desdiga de sus promesas a los radicales y cambie la postura frente al DNU, pero comenzaron ahora dos semanas para el bordado fino de este conflicto.

Mientras tanto, en Diputados la situación se agrava para el Gobierno. Además de convocar la oposición a las comisiones de Asuntos Constitucionales y Justicia para analizar una reforma al sistema de control de los decretos de necesidad y urgencia, ayer Ricardo Alfonsín presentó un proyecto que establece que un DNU sólo quedará ratificado con el aval de las dos Cámaras del Congreso.

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