17 de mayo 2013 - 00:00

Viaje a los secretos del mejor café colombiano

Las excursiones llevan por las plantaciones y ofrecen degustaciones. Al Valle de Cocora se llega desde el mágico pueblo de Salento.
Las excursiones llevan por las plantaciones y ofrecen degustaciones. Al Valle de Cocora se llega desde el mágico pueblo de Salento.
Los lugares más famosos del mundo tienen su nombre asociado a una o varias palabras clave. Puede ser un monumento, un género musical, una comida... Basta con hacer la prueba pensando en cualquier país o ciudad: ¿Río de Janeiro?, carnaval, playas, el Cristo Redentor; ¿Italia?, el Coliseo romano, góndolas venecianas, la pizza; ¿Argentina? tango, asado, la Patagonia. El juego puede extenderse indefinidamente y al llegar a Colombia arrojará una firme y segura respuesta: el café, disparando a la mente poderosas imágenes del grano de café tostado, la figura del mítico Juan Valdez con su mula o el aroma y el sabor de una de las bebidas más disfrutadas en el mundo.

La popularidad del café colombiano tiene correlato en el mundo del turismo ya que, en medio del auge que está teniendo Colombia como destino internacional, se observa un creciente interés por recorrer el llamado Triángulo del Café, un atractivo circuito que lleva por ciudades, pueblos y fincas ubicados al sur de Medellín, Paisaje cultural que fue declarado Patrimonio Mundial Unesco en el 2011. En estas tierras paisas (tal es el gentilicio que se aplica a los nativos de esta zona) en las que abunda la amabilidad sobresalen tres ciudades: Manizales, Pereira y Armenia, capitales de los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, respectivamente, y es por eso que se trata de un triángulo, aunque también suele hablarse del Eje Cafetero colombiano.

Partiendo desde Bogotá, la mejor estrategia para recorrer esta región es tomar vuelos de ida a Manizales y vuelta desde Armenia, para poder así atravesar de norte a sur, por tierra, la zona cafetera. Desde cualquiera de estas tres ciudades se pueden realizar los coffe tour que conducen a las fincas que reciben a turistas de todo el mundo. Existe la opción de hospedarse en muchas de éstos establecimientos, las cuales suelen ofrecer comodidades dignas de los mejores hoteles boutique.

Hacienda Venecia es una de las productoras de café más importantes en torno a Manizales. Con una extensión de 200 hectáreas está entre los establecimientos considerados grandes, de los cuales hay unos 5.500 en el país. Juan Pablo Echeverri, gerente de la hacienda, suele encargarse en persona de dirigir el tour que dura desde la mañana hasta la tarde y revela muchos de los secretos de la producción. "Hoy el café representa apenas el 4% de las exportaciones de Colombia. Hace 40 años era el 40%, y el 70% en la década del 30", señala Echeverri, dejando claro que el café colombiano gana en el campo simbólico, pero se reduce en el material. El petróleo, el carbón y hasta el oro superan actualmente al café como productos de la exportación colombiana. Aun así, el café es un masivo generador de empleo, con 550.000 productores en todo el país (en el mundo hay unos 25 millones). Echeverri ofrece datos interesantes, como, por ejemplo, que el consumo de café crece en el mundo al 2% anual, impulsado por el avance de países como Corea del Sur; que en tiempos de crisis, la gente toma más café; o que el café de más alta calidad se destina a la exportación, mientras que el consumo local, el típico "tinto", como llaman al café negro, se satisface en general con la llamada "pasilla", que son granos de segunda calidad. De hecho, los colombianos no son grandes tomadores de café, muy lejos de los europeos, en un ranking que Finlandia lidera con holgura, con más de 12 kg/persona/año.

A través del tour por la hacienda se puede saber así que el café, originario de Africa, llegó a Colombia en barcos holandeses, y que existen dos tipos principales de especies: Robusta y Arabica. Esta última, la más fina y de mayor calidad es la que se produce en Colombia, ya que allí encuentra condiciones perfectas, entre ellas, una altitud de entre 900 y 2.000 metros sobre el nivel del mar.

El recorrido lleva por los campos donde el café es sembrado, se recolecta el fruto, se lo despulpa, se lo seca y se lo tuesta. El tour lleva también por el antiguo casco de la hacienda, pintado con los típicos colores blanco y rojo. "De haber sabido nos hospedábamos aquí, reflexionó un matrimonio de estadounidenses que integraba el grupo multicultural de excursionistas compuesto por británicos, holandeses, australianos y alemanes. Toda la experiencia es, claro, amenizada bebiendo a discreción tazas de café recién tostado y molido.

El viaje al mundo del café también puede hacerse conociendo pequeñas unidades de producción, muchas de ellas manejadas por familias. Un ejemplo es la finca Don Elías, de apenas 4 hectáreas, que se encuentra en las afueras del pequeño pintoresco pueblo de Salento (ver aparte), a mitad de camino entre Pereira y Armenia. Allí trabaja Elías con su familia en todo el proceso de producción, que deriva luego en venta a una cooperativa de Armenia y, principalmente, el consumo destinado al turismo.

El propio Don Elías recibe a los turistas que llegan espontáneamente, y sus nietos se encargan de dirigir el tour, explicando cómo producen artesanal y orgánicamente. El recorrido concluye saboreando algunas tazas de café molido en el acto y con la segura compra de algunos paquetes para disfrutar en casa.

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