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Víctimas reclaman ahora por cómplices

Como decenas de otras víctimas presentes en el tribunal federal del sur de Manhattan, la señora Welling, de 70 años, y su marido Dwitt Clinton Baker III, de 84, llegaron a escuchar la declaración de Madoff.
«Es abrumador. Si el juez no lo envía a prisión, va a haber disturbios, y nosotros vamos a participar. Entre 1992 y 1994 invertimos progresivamente (con Madoff) u$s 1,5 millón, en especial para mi madre que era viuda y no tenía mucho dinero», dice Welling. «Madoff era una persona en la que podíamos confiar, era uno de esos directivos del Nasdaq, y además no nos prometía el 46% como dijeron algunos, sino el 10-12%».
«¡Encima, durante todos esos años nosotros pagamos impuestos sobre los supuestos rendimientos de los títulos, y nunca más veremos el dinero!», se indigna Welling.
Sentada a declarar en el estrado, Ronnie Sue Ambrosino, que dirige un grupo de unas 300 víctimas, cuestiona la ausencia de juicio que entraña el hecho de que Madoff se declarara culpable.
Reclamo
«Queremos un proceso, queremos escuchar a las víctimas, queremos mostrar al mundo que nadie está por encima de la ley y que los delitos son castigados. Pero también queremos saber dónde está nuestro dinero», exclama Ambrosino, bajo la aprobación de un grupo de víctimas presentes en la sala.
La solicitud del abogado de Madoff, Ira Lee Sorkin, de extender la detención domiciliaria para su cliente, es seguida de burlas de las víctimas que se acercaron al tribunal.
«¡A la cárcel! El Gobierno debe exigir la encarcelación», se escuchaba entre las víctimas al tiempo que el juez contestaba: «No necesito escuchar al Gobierno».
«Sin duda hay más gente involucrada, él no puede haber hecho todo solo», concluye la señora Welling, que contrariamente a otros, no fue del todo expoliada. «Nosotros tenemos de qué vivir».
Agencia AFP


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