6 de agosto 2015 - 00:00

Villamayor: fotografiar la danza

Carlos Villamayor: una vida vinculada a la danza, primero como bailarín y ahora como fotógrafo.
Carlos Villamayor: una vida vinculada a la danza, primero como bailarín y ahora como fotógrafo.
 Si el arte de la danza es complejo, tanto o más lo es el arte de plasmarlo en una imagen. Carlos Villamayor, hoy uno de los fotógrafos de danza más destacados de nuestro país, comenzó hace cinco años y casi por casualidad, o como prolongación de su actividad como bailarín. Su muestra, titulada precisamente "El arte de la danza" (con curaduría de Alicia Sanguinetti), acaba de verse en el Centro Cultural Borges y entre el 4 y el 20 de septiembre estará en el hall del Teatro Argentino de La Plata, cuyo ballet estable integró Villamayor durante 23 años. Dialogamos con él:

Periodista: ¿Cómo se dio este interés por la fotografía?

Carlos Villamayor:
Estaba retirándome del ballet del Argentino y pensaba dedicarme a la enseñanza, como en su mayoría los bailarines profesionales. Pero en el 2008 me fui de viaje a España e Italia. Mi primo, fotógrafo aficionado, me prestó una cámara mejor que la pocket que había llevado. Al volver me compré la máquina y empecé a sacarles fotos a mis compañeros del Argentino en los ensayos, pero todo en automático. Por ahí pescaba algún salto o un equilibrio, un gesto, y empecé a subir esas fotos a mi cuenta de Facebook. Y empezaron a llegarme agradecimientos, y sugerencias de dedicarme a la fotografía de danza, a las que yo no hacía mucho caso.

P.: ¿Y qué lo decidió a dedicarse profesionalmente a esta disciplina?

C.V.
: Estos compañeros compartían esas fotos, sus amigos se interesaban por ellas y cuando quise acordar tenía muchísimos seguidores. Averigüé qué se necesitaba, pedí un crédito, me compré una máquina mejor y las lentes. Empecé a sacar y menos de un año después me llamaron para la Primera Gala Internacional de Ballet de Buenos Aires en el Coliseo, y para mi sorpresa los bailarines, entre ellos Iván Vasiliev, se quedaron enloquecidos. Uno de los productores me dijo que empezara a pensar en dedicarme a eso. El año pasado me eligieron de la revista Balletin Dance para compartir una muestra colectiva con grandes fotógrafos, Máximo Parpagnoli, Antonio Fresco, Alicia Sanguinetti y Guillermo Genitti. Todo fue muy rápido pero muy bien.

P.: ¿Qué aspectos tiene en cuenta a la hora de fotografiar?

C.V.:
Llegar a bailar bien es muy difícil, lleva muchos años y tal vez nunca se logra. Cuando un bailarín logra una cierta técnica después de tanto sacrificio y horas de ensayo y clases, es bueno que tenga el premio de ser bien fotografiado cuando sale al escenario. A veces un fotógrafo ve una foto mía, y yo le digo "Ésta no sirve", él me dice "Sí, porque acá la luz pega...", pero to le respondo "No, mirá, la rodilla no está estirada, el arabesco está bajo": yo busco que la foto cuide del primero al último de los bailarines. Si en un salto de cinco bailarines hay cuatro que están a 180 grados y uno que está bajando o subiendo esa foto para mí no sirve. Tal vez eso es lo que gusta de mis fotos. También me gusta buscar las partes expresivas, no sólo las virtuosas. Yo estudié en la escuela del Colón, y muchos de los que son primeras figuras en este momento fueron compañeros míos, siempre hay un contacto.

P.: ¿Hay alguna posibilidad de formación en esta especialidad en la Argentina?

C.V.:
Uno puede enseñar cómo se hace fotografía en teatro, lo que se refiere a las luces, etcétera. Pero a una persona que no hizo danza y no es conocedora de eso, ¿cómo se le explica cuándo el bailarín está en una posición correcta o no? Siempre me escriben y preguntan si doy cursos, yo les pregunto si son bailarines y si me dicen que no les recomiendo mirar mucho ballet, en ensayos, o clases, o funciones. También están los fotógrafos que no han bailado pero que desde hace años o décadas han visto danza, como los del Colón o el Argentino o el san Martín, y conocen el ABC y saben en qué momento disparar, y si lo que se ve está correcto o no. Yo tengo muchas cosas para aprender, escucho consejos de colegas y los sigo incorporando.

Entrevista de Margarita Pollini

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