17 de abril 2009 - 00:00

Volver al PJ para frenar disidentes

Néstor Kirchner junto a Daniel Scioli y el ministro Florencio Randazzo, ayer en San Miguel, sin el jefe del PJ local, Aldo Rico.
Néstor Kirchner junto a Daniel Scioli y el ministro Florencio Randazzo, ayer en San Miguel, sin el jefe del PJ local, Aldo Rico.
Un regreso a la matriz histórica, a la simbólica lista 2 y el sello PJ surgió como una táctica defensiva del peronismo de Buenos Aires para reducir el riesgo de perder votos «propios» en manos de los disidentes que encabezan Francisco de Narváez y Felipe Solá.
Fue una invocación sin nombre ni DNI: en la cumbre del consejo partidario ayer en La Plata brotó el clamor de dirigentes para volver al sello básico, a la marca PJ, la del paredón, como recurso para evitar costosas confusiones con los díscolos.
Alberto Balestrini escuchó y asintió. Esa cautela se explica: un retorno, con desesperación a la lista 2, implicaría archivar o deletear el sello Frente para la Victoria que, con fantasía movimientista, alumbró Néstor Kirchner.
El argumento es lineal: en el interior, donde la acechanza electoral es temible, la fuga de peronistas fue numerosa y en algunos casos el PJ quedó en manos de díscolos. Dos casos: Gerónimo Venegas en Necochea y Hugo Bilbao en Coronel Suárez.
Ante eso, el peronismo rural pide replegarse en el caudal histórico al blandir alta y firme la marca PJ como un llamador para que el voto cautivo del justicialismo fluya sin confusiones a la boleta oficial.
Es un pulseo de larga data. En 2005, Eduardo Duhalde controló el partido y se atrincheró en la iconografía. No le alcanzó. En 2007, el pero-nismo trató de convencer a Kirchner de usar como marca Frente Justicialista para
la Victoria. El patagónico dijo no.
Ahora, el planteo es volver al PJ sin el FpV, pero como una manera de lograr, al menos, que Kirchner acepte incluir el término Justicialista en el logo de las boletas del 28 de junio.
Toda una paradoja: mientras en La Plata se evaluaba ese asunto, Kirchner estaba en San Miguel, donde el PJ lo preside Aldo Rico, excluido del acto. El anfitrión fue el alcalde Joaquín de la Torre, que perdió la interna con el ex carapintada.
Se vuelve, peligrosamente, un clásico: anteayer, el patagónico estuvo en Tres Arroyos, donde la máxima autoridad del PJ, Pablo Garate, tampoco apareció. Garate quiso ayer presentar su queja ante Balestrini, pero lo entretuvieron con que no estaba en la Orden del Día.
Al margen de la cuestión de marcas, ayer a pleno el cuerpo que comanda Balestrini convocó -tal como adelantó este diario- al congreso partidario para el viernes 24 de abril, en Tres de Febrero, para delegar en el consejo del PJ
la facultad para sellar alianzas.
Sin referencias puntuales sobre las candidaturas masivas de intendentes ni menciones puntuales sobre los postulantes provinciales, abundan las especulaciones. Dos datos para anotar:
Las encuestas advierten que la inclusión de Daniel Scioli como candidato impacta menos de lo esperado. ¿Motivos? Hace tiempo se mide a Kirchner con Scioli. La sutileza Daniel o José no es percibida por el gran público. Sólo cambian los números si el gobernador encabeza.
El dengue, de rebote, impactaría en la boleta oficial: Graciela Ocaña se alejó rápidamente de la lista ante esa crisis, en parte porque quedó en el ojo de todas las críticas pero, también, porque la ministra trabajó a favor de la Emergencia que luego se abortó desde Olivos.

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