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Vuelve Cristina, promete hablar y arma primer acto
Cristina de Kirchner y su hija Florencia, ayer, al descender en el sector militar de aeroparque del Tango 03, en la Ciudad de Buenos Aires, para luego trasladarse a la quinta presidencial en Olivos.
Tras despedir, el viernes en Río Gallegos, a su esposo, la Presidente volvió anoche a Buenos Aires junto con sus hijos, Máximo y Florencia -que se instalaron en Olivos- y hoy, a media mañana, volverá a pisar su despacho y retomará reuniones y audiencias.
Sobre el atardecer, según le confiaron anoche fuentes del Gobierno a este diario, daría su primer discurso luego de la muerte de su marido, el miércoles pasado.
Sobre los pasos iniciales, luego del trauma, no se esdefiniciones sobre la incógnita mayor referida a cómo reconfigurará el dispositivo K sin el ex presidente. «No es necesario: todos sabemos lo que tenemos que hacer», simplificó, anoche, un ministro.
Ese capítulo -que obsesiona a la política- quedará, en principio, relegado: la Presidente, decían ayer fuentes oficiales, continuará con su mecánica habitual de trabajo. Consultas, individuales, con ministros y funcionarios sobre cada área.
La Presidente adaptó, casi sin variantes, el método radial que estrenó Kirchner y que sepultó, a poco de asumir su Gobierno, las clásicas reuniones de gabinete.
Sin embargo, el foco estará en cuestiones menos formales. Un caso: el rol que, luego de mudarse para acompañar a su madre, tomará Máximo Kirchner. A priori, parece de «contención» familiar. Pero se asume como inevitable que surja como figura de consulta y confidencia.
Otro habitante de la intimidad de la familia presidencial aterrizará, en las próximas horas, sin flashes ni cortejos, en Olivos. Rudy Ulloa, protegido del matrimonio -que se había recluido en Santa Cruz-, iniciará un lento, casi secreto, reAl igual que Máximo Kirchner, el propósito primario de Ulloa será el de acompañar en su mala hora a su madre, pero su permanencia en la cercanía presidencial puede derivar en que comience a ejecutar oficios de correos, interlocución o referencia del cristinismo.
A ese primer anillo filial -cuya incidencia política a futuro es, todavía, incierta- le seguirá el soporte de poder sobre la tríada integrada por el secretario de legal y técnica Carlos Zannini, el ministro Julio De Vido y Héctor Icazuriaga, el jefe de la SIDE.
Diagnóstico
El circuito, en un plano operativo y político, se completará con otros dos jerarcas del gabinete: Aníbal Fernández y Florencio Randazzo.
En rigor, se tratará del esquema que hasta su muerte utilizó Kirchner en simultáneo con la Presidente. «Los que se apuran, los que sobreactúan se equivocan», diagnosticó, ayer, otro integrante del gabinete que recomienda actuar con cautela.
Parece un mensaje teledirigido a la cumbre que hoy, en La Plata, convocó Daniel Scioli con 80 intendentes, todos sus ministros y las cúpulas legislativas del oficialismo. «Vamos a hacer un reconocimiento a Kirchner por la enorme obra que hizo por la provincia y los municipios», explicó, anoche, el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez.
Enfocada en lo institucional, Cristina de Kirchner mantuvo en pie -de la agenda previa a la muerte de su marido- la recepción de cartas credenciales de embajadores en Casa de Gobierno, pero suspendió el acto en el que declararía el vino como bebida nacional y preveía una logística festiva.
Ayer habló con José Luis Gioja, el gobernador de San Juan, para trasmitirle el pésame por el fallecimiento de Leopoldo Bravo -también, en ese turno, habló con el canciller Héctor Timerman que estaba en la provincia- y le notificó que aquel evento quedaba por resolver.
Oscar Parrilli dispuso ayer los fastos para la reaparición presidencial. Si, sobre la hora, desiste de hablar hoy, el próximo turno lo tendrá mañana al mediodía durante la cumbre nuclear que, encabezada por Timerman, se desarrollará en el Palacio San Martín.
«Le hablará al mundo», presumían, ayer, diplomáticos en referencia a que si, finalmente, acepta esa tarima para romper el silencio en que se sumió el miércoles pasado, estará ante más de 70 delegados presidenciales, responsables del capítulo nuclear, de todo el mundo.
Pero el momento de la reaparición pública será en Córdoba. En la fábrica Renault, Cristina de Kirchner encabezará la presentación de un nuevo modelo, el Fluence. Estará con gobernadores, sindicalistas y empresarios. El PJ cordobés se movilizará para recibirla.


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