30 de enero 2014 - 00:00

Vuelve la Corte: agenda de viajes y otras intrigas

Ricardo Lorenzetti, Eugenio Zaffaroni, Mariano Borinsky
Ricardo Lorenzetti, Eugenio Zaffaroni, Mariano Borinsky
Ricardo Lorenzetti planifica los primeros meses de 2014 con una tónica distinta a la de años anteriores. El titular de la Corte Suprema de Justicia estará en su despacho el próximo lunes y en las semanas siguientes desplegará una serie de actividades en el exterior. Un recorrido que incluye disertaciones académicas y su participación en diversos encuentros de relevancia. La salida de Eugenio Zaffaroni del tribunal pautada para diciembre -y confirmada por el mismo- así como otros asuntos internos más ásperos aportarán intrigas y conspiraciones al microclima cortesano.

La feria judicial de enero sumió en el silencio a Lorenzetti, actitud que había desplegado también en diciembre cuando fue su último discurso ante un grupo de empresarios en el Hotel Alvear. Lo invitó Eduardo Eurnekian y el justice esbozó una melodía acorde con sus interlocutores: habló de "clima de negocios", "seguridad jurídica" y se quejó del proyecto de Código Civil y Comercial que el Gobierno giró al Congreso.

Su única aparición en el sopor de la feria fue mediante una foto con el papa Jorge Bergoglio, en una mañana invernal de Santa Marta, la residencia romana del jefe de la cristiandad. Semanas antes el Sumo Pontífice se había fotografiado con los exfiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, que tienen pendiente un juicio oral por supuestas irregularidades en la investigación que hicieron de la causa AMIA, debate en el que, por cierto, Bergoglio está anotado en la lista de posibles testigos.

Ese juicio encuentra posiciones oscilantes entre los ministros entre quienes lo observan con indiferencia y quienes promueven su realización en el corto plazo. El apuro enfrenta trabas en el hecho de que enero terminará sin certezas sobre cómo integrar el tribunal producto de un aluvión de excusaciones. Falta un juez y el titular de la Casación Penal federal Mariano Borinsky encontraría ciertas trabas administrativas para actuar ya que en su momento se excusó respecto de este asunto. La responsabilidad de encontrar al tercer juez pasaría a su vice Ana María Figueroa de línea directa con el titular del gremio de jueces Luis María Cabral.

Habrá que esperar, tanto a la Casación como a la Corte misma ya que allí deben resolver un planteo del exjuez Juan José Galeano (otro de los acusados en el juicio) que pide que lo excluyan del mismo ya que él fue sobreseído por el también exjuez Gabriel Cavallo.

La decisión que tomen los ministros en este sentido tiene peso propio, especialmente para aquellos exponentes del poder político que en los últimos años se han visto favorecidos con un sobreseimiento.

Los primeros días de febrero comenzarán a descorrer el velo sobre quién presidirá el Consejo de la Magistratura durante este año. Asunto no menor para la Corte y que tiene por interrogante más inminente la composición del bloque de consejeros kirchnerista. Mientras el diputado Eduardo "Wado" de Pedro ya ha manifestado su interés en reemplazar a Stella Maris Córdoba, ahora aparecen ciertas dudas sobre la llegada del secretario de Justicia Julián Álvarez en reemplazo de Hernán Ordiales como representante del Ejecutivo.

El sostén que tiene este último es la decisión reciente del oficialismo de reflotar un concurso para nombrar jueces de primera instancia en el fuero Civil y Comercial federal, asunto en el cual Ordiales supo ganarse su protagonismo.

El concurso encuentra postulantes afines al Gobierno para un fuero que suele ser adverso a sus voluntades.

La reforma del Código Penal que podría votarse en el Congreso este año es otro asunto que capta distintos intereses en una Corte que incluye a dos juristas afianzados en esa materia. El interrogante estival en este asunto pasa por la posibilidad que tiene la Casación de organizar un plenario para unificar doctrina sobre las penas a los reincidentes.

Encuentro complicado no sólo porque en paralelo podría surgir una normativa diferente, sino porque los plenarios de la Casación tienen poco sentido si los jueces de instancias inferiores siguen adoptando los criterios que ellos estiman necesarios, algo que suele suceder y que tiene antecedentes varios.

Dejá tu comentario